Modelos exclusivos

Alba Díaz-Pachín | alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

GLEB GARANICH

Estoy segura de que alguna vez les han relatado esta anécdota: una dama se viste con un exclusivo y carísimo modelo para asistir a una fiesta, confiada en que arrasará porque el diseñador le ha prometido que la prenda sólo la lucirá ella. Hace su aparición con paso firme y seguro, para encontrarse con su alma gemela: ¿De qué otra forma se explica que otra mujer lleve un vestido idéntico? En la ciudad rusa de Odessa, junto al Mar Negro, no ha habido este tipo de problemas durante el fin de semana. Doscientos modelos lucieron una indumentaria única porque la llevaban pintada sobre la piel. Participaron en un certamen de lo que se llama body art o arte corporal, en el que se vieron diseños de todo tipo, con la característica común de que al acabar la jornada hay que quitárselos con agua y no vale desvestirse. Espero de verdad que no hiciese frío. La verdad es que la convocatoria estuvo muy concurrida, aunque todo debió de ser muy tranquilo, a juzgar por el poco trabajo que tuvo la policía. En otro punto del Globo, Nueva York, también se celebró otro certamen, en este caso el de Tribeca, dedicado al cine. Aquí también se suelen ver modelitos exclusivos, como en toda cita del séptimo arte que se precie. Pero como el de Tribeca es un festival muy informal, actrices como Sonia Braga se permiten bromear con los fotógrafos. No, no es que se haya gastado el caché de Raising Helen , la película en la que participa, en fijador. Ni en laca. Pero el objetivo de las cámaras se prestan a este tipo de juegos. Aunque si coincidiese con Sonia creo que le preguntaría por la marca de su champú. Ayer también tuvo trabajo la princesa Estefanía de Mónaco. Junto a su esposo, Adans Lopes Peres, Estefanía visitó el parque acuático Conny Land, en la localidad suiza de Lipperswil. El delfín con el que la ven en la imagen, se llama Magic , y fue bautizado por la princesa. En gratitud, el animal le regaló un rosa roja. Nadie duda de la capacidad y la bondad de estos mamíferos, pero, como dice una amiga mía, todo está pensado. En todo caso, un bautizo real. Nada de política La esposa del presidente de Brasil, Marisa Leticia Rocco, tiene claro lo que quiere. Y lo que no. En una entrevista publicada ayer, admitió que no permite que se hable de política en su residencia oficial, el Palacio de la Alvorada. La esposa de Lula llama a sus amigos y cursa invitaciones para celebrar una tertulia o almorzar, pero sólo pone una condición: los temas políticos tienen que quedar en la verja de la residencia. Marisa Leticia Rocco sabe diferenciar lo que es vida pública y privada. También reconoce que si Lula se alarga demasiado en una reunión, no tiene ningún empacho en interrumpir. «Todo tiene un límite», se justifica. En esos casos, lo detiene todo y manda a los ministros a casa, por estar muy cansados.