PERO ¿cuál es exactamente el problema? ¿dónde radica esa barrera insuperable para no conceder a una pareja homosexual los derechos de otra heterosexual? ¿Es que la orientación sexual ha de determinar nuestra vida administrativa? ¿Deben pagar más impuestos los que prefieren el sexo oral o quedarse sin pensión los acérrimos de la postura del misionero? ¿Es razonable establecer categorías entre los ciudadanos en función de si lo hacen tres veces a la semana o tres veces al mes? A estas alturas del asunto, el debate debería estar superado. El de las bodas homosexuales y el de la adopción de niños. Todavía estoy esperando conocer alguna razón convincente contra el hecho de que una pareja de hombres o de mujeres puedan casarse, hacer una declaración de la renta de forma conjunta, heredar, compartir la cartilla de la seguridad social o recibir pensiones. No hay ningún argumento sólido para impedir que una pareja cuyos miembros estén en sus cabales pueda adoptar un niño, al margen de cuántos varones o mujeres formen esa pareja. Si no nos preocupa que haya miles y miles de niños muriendo de hambre o sida por el mundo adelante, ¿por qué nos irrita tanto que uno de esos niños sea adoptado por una pareja de lesbianas? ¿Es mejor criarse sólo con una madre o sólo con un padre que criarse con dos padres o dos madres? ¿Por qué una mujer o un hombre pueden adoptar un niño sin que nadie les pregunte su orientación sexual, pero no pueden hacerlo si en vez de tramitarlo por separado lo hacen con su pareja gay? ¿Cómo es posible que a estas alturas del partido todavía tenga algún sentido escribir cosas como esta?