Un devoto y real baño de masas

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

SOCIEDAD

Miles de fieles aclamaron ayer en Madrid al Príncipe y su prometida en la peregrinación del Cristo de Medinaceli, una de las manifestaciones de fe más concurridas de la tradición católica

05 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Los futuros reyes de España asistieron ayer a una de las manifestaciones más concurridas de la tradición católica española, donde pudieron comprobar, de nuevo, que no es menos intensa la devoción que les tienen sus súbditos. El príncipe Felipe y Letizia Ortiz visitaron la madrileña basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, en la que todos los primeros viernes del mes de marzo se concentran miles de peregrinos de toda España, capaces de hacer colas de hasta doce horas para besar los pies de una imagen de Jesús que, según la tradición, fue rescatada por el conde de Medinaceli de la quema que le tenían reservada las hordas infieles. Según la Conferencia Episcopal, fueron cerca de trescientos los autobuses que se fletaron desde todos los puntos de España, y miles las personas que recibieron al heredero de la Corona y su prometida cuando llegaron al templo a las diez de la mañana. Una vez que la real pareja alcanzó el altar del templo, permaneció unos minutos orando en silencio ante el Cristo, para cumplir acto seguido con el tradicional besapié. Tras venerar la imagen bendita acompañados por un representante de los padres capuchinos, que se ocupan de su cuidado y custodia, Don Felipe y Doña Letizia pasaron a la sacristía posterior, en donde permanecieron unos quince minutos saludando e intercambiando impresiones con varios miembros de la congregación religiosa. Después, abandonaron el templo, de nuevo ante la ovación de los fieles que, dentro y fuera de la basílica, seguían mostrándoles su afecto y sus felicitaciones.