Amor con retraso

SOCIEDAD

ADIÓS, Francisco, adiós. Acéptame este brindis en tu despedida, tú que nos engañaste a los que pensábamos que eras un tipo hosco y arrogante y has resultado ser un hombre vencido por el amor, capaz de renunciar a un futuro agrio y tenebroso para formar otra familia. La tercera ya. Te deseamos que la definitiva. Francisco, perdona a quienes creíamos que eras un seductor de todo a cien, un personaje de Berlanga que le tiraba los tejos a la alta sociedad entre escopetazos a perdices. Y en realidad te estabas enamorando en la galería de arte más importante de Madrid, entre una escultura de Leiro y una serigrafía de Lichtenstein. Pero, Francisco, Paco ya para todos los que nos rendimos ante la fuerza del amor¿ ¿por qué no te enamoraste antes?, ¿por qué tardaste tanto en abrir tu corazón y rendirte al embrujo de tu galerista favorita? Aquella tarde de noviembre cuando enviaste el Prestige al fondo del mar, ¿no habrías estado mejor en los brazos de tu amante con el móvil desconectado? Seguro que ahora contestarías que sí. Pero, tienes razón. El amor es ciego. Y loco. En vez de probar los dulces besos de Maria, dabas órdenes con rectitud y valentía y, cuando la añorada flecha de Cupido atravesó tu corazón, el chapapote ya había oscurecido los nuestros. Pero no te tortures. Vive ese amor sin límites. Tus administrados te entendemos. Muchos, incluso pagamos la medalla de oro que te llevaste de aquí. Además, tendrás que visitar a tu familia política y seguro que acabarás viniendo a menudo. Tanto mejor, Algunos de nosotros siempre tendremos unas palabras para recibirte como sin duda te mereces. Qué seas muy feliz.