Los científicos confían en contactar con el «Beagle» desde su nave matriz

La Voz

SOCIEDAD

DAVID BEBBER

El vehículo que envía la NASA a Marte tocará suelo marciano el próximo 4 de enero Todos los intentos de llegar al robot fracasaron ayer y el pesimismo invade a los expertos

27 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Después de que ayer fracasase otro intento de contactar con el Beagle 2, el robot que debía aterrizar en Marte el día de Navidad, los científicos responsables de la misión confían en que la nave Mars Express pueda detectar al robot cuando orbite el planeta en enero. Después de cinco intentos fallidos de contactar con la cápsula espacial, los expertos depositan ahora sus esperanzas en la nave matriz, encargada de transportar al Beagle 2 a su destino. «Mars Express es ahora nuestra principal ruta de comunicación. Es la que henos probado más exhaustivamente en los últimos cinco años», declaró ayer en Londres el profesor Colin Pillinger, artífice del robot extraviado. El científico explicó que se intentará establecer contacto el 4 de enero, cuando se prevé que la nave principal defina su órbita para empzar a inspeccionar la superficie del planeta. Sin embargo, el pesimismo empezaba a notarse entre los responsables de la Agencia Espacial Europea. Ayer todos los intentos de contacto con el Beagle 2 habían sido inútiles. Se ha enviado una orden para reprogramar el temporizador del robot desde la sonda estadounidense; esta medida todavía no ha proporcionado ningún resultado positivo. El telescopio, tampoco Para tratar de localizar al Beagle 2 también se está utilizando el potente telescopio de 76 metros Lovell, situado en el condado inglés de Cheshire. Por su parte, el principal investigador de la misión a Marte de la NASA, Steve Squyres, calificó el descenso del robot hasta la superficie del planeta como «seis minutos de terror». La agencia norteamericana está muy pendiente de la suerte del Beagle 2, ya que el día 4 de enero está previsto que llegue a suelo marciano el Spirit, el primero de los dos vehículos que la NASA ha enviado a Marte para determinar si alguna vez hubo agua y, por tanto, vida en el planeta rojo. «El truco en una misión como ésta está en equilibrar la visión de un ingeniero, que siempre buscará los lugares más seguros, y la de un científico, que indaga en los más interesantes en busca de desafíos», explicó Squyres. El científico está convencido de que alguna vez hubo agua en Marte, algo esencial para la posibilidad de que algún día lleguen a hacerse viajes tripulados al planeta.