¿Cualquiera puede llegar a jefe?

Paloma Abejón MADRID

SOCIEDAD

Un estudio revela que los españoles creen que el peor defecto de los que mandan es que hablen a gritos, de forma grosera y que echen broncas en público.

14 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Quien no se ha preguntado alguna vez a lo largo de su vida laboral por qué cualquiera puede llegar a jefe? Un estudio, elaborado por el departamento de investigación de la multinacional Otto Walter, revela que ciertamente llegar a jefe no significa hacerlo todo bien y que hay al menos 18 comportamientos irritantes en los que mandan que minan la motivación de los trabajadores y restan efectividad. Tras una encuesta entre 750 profesionales que han contestado a más de 3.000 preguntas, el estudio demuestra que lo que peor llevan los trabajadores es que se les hable a gritos, de forma grosera y, sobre todo, que les echen broncas en público. Casi un 50% de los encuestados ha sufrido alguna vez esta conducta y se ha visto humillado por sus superiores, mientras que un 37% soporta la prepotencia propia del jefe al que el cargo «se le ha subido a la cabeza». El estudio revela que aunque este error es cometido sobre todo por quienes acceden por primera vez a puestos de mando hay personas que no logran rectificar esta actitud durante toda su carrera profesional. Curiosamente, aunque en la calle la mayoría de la gente se queja siempre de que su jefe «no tiene ni idea de nada», la incompetencia es la cuarta causa de descontento (con un 28,08%). Por delante, además de la mala educación y la prepotencia, aún está el no saber escuchar (30,32%). Pero sobre todo es importante que sepa que no es el único en el mundo que se pregunta por qué su jefe no es capaz de reconocer su trabajo y darle una «palmadita en la espalda» de vez en cuando. En su misma circunstancia está un 28,98% de los activos laboralmente. Falta de apoyo La falta de apoyo es el quinto defecto más odiado de los superiores y es que encontrar un jefe que defiende a su gente no es batalla fácil en el mercado laboral. Es mucho más habitual encontrar responsables con miedo a enfrentarse a los de arriba (14,69%) y ésta es una actitud mucho más criticada por las mujeres que por los hombres y por los mayores que por los jóvenes. Un dato, entre el colectivo de jefes que tienen jefes, lejos de haber una mayor comprensión debido a que conocen el estrés que supone dirigir y tomar decisiones las denuncias de los defectos del que mandan son mucho más agrias. Este grupo reclama igual que los trabajadores de base que se les escuche, respeto y menos prepotencia, pero sus porcentajes de queja son más altos. El horario no es problema En la época del moobing, el estrés y el liderazgo un dato importante sobre los trabajadores, el exceso de horario, es el menor de los problemas. Hombres y mujeres -y eso que están en plena lucha por equilibrar la vida laboral y la profesional- mayores y jóvenes coinciden en que «el problema no es el excesivo trabajo, es el jefe». Sólo un 10,11% de los encuestados se irrita por trabajar horas de más.