El «Aurora» llega limpio a Vigo

La Voz L.C.S. | VIGO

SOCIEDAD

CAPOTILLO

Crónica | El trasatlántico de la epidemia vírica El crucero atraca por primera vez en un puerto español después de la gastroenteritis colectiva que casi causa un incidente diplomático en la UE

11 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Arribó ayer al puerto de Vigo el trasatlántico Aurora con esa luz sonrosada que precede a la salida del sol. Eran las siete de la mañana. En el puerto le aguardaba más temprano que de costumbre el equipo de técnicos enviados por el Ministerio de Sanidad español para corroborar que eran ciertas las indicaciones del Gobierno británico, en el sentido de que la epidemia vírica que produjo casi 500 casos de gastroenteritis a bordo bajó del barco precisamente cuando desembarcaron los pasajeros que la portaban, hace ya una semana. De modo que el Aurora está limpio. Pero, ¿llegaría tan temprano para evitar cualquier suspicacia por parte de los vigueses o de las autoridades? Días atrás, los británicos, tras comprobar que gran parte de la costa de la UE no estaba dispuesta a dejar que sus pasajeros desembarcasen -quizá por una infortunada reminiscencia con el mal de las vacas locas , que puso a Gran Bretaña en cuarentena y por extensión a todos su súbditos viajeros- obligaron al buque a arrumbar hacia Gibraltar, donde empezó una limpieza a fondo de la nave. Sólo allí, en territorio británico, le permitieron a la Union Jack ondear a gusto, porque hasta entonces era un paño de lágrimas de los cruceristas y de los armadores de la nave. Rumbo a Lanzarote Los británicos que llegaron ayer a Vigo desembarcaron sin problemas, y con toda naturalidad fueron a comprar sus regalos y objetos de todo tipo, ya que para eso está acondicionada la zona próxima a la zona de atraque de estos hoteles flotantes. La mayoría de los 1.850 pasajeros proceden de Southampton y se dirigen desde la tarde de ayer navegando hacia Lanzarote. A bordo, se han extremado las medidas precautorias. El cocinero indio del self-service les hace saber a todos y cada uno de los comensales que las autoridades sanitarias británicas creen conveniente que se tomen unas gotitas de germicida antes de almorzar, y que se limpien las manos con una toallita especial rociada del mismo compuesto matagérmenes. Porque fue un germen y no otro el motivo de la epidemia, según asegura el consignatario del buque en Vigo, Alberto Durán. El virus se propaga con mucha facilidad, por medio de las manos que, luego en un ejercicio natural y frecuente como pocos, se elevan a la boca. De ahí el torrente de gérmenes y, por consiguiente, de casos que se produjeron a bordo. Pero nada que ver con algo del buque, porque el virus se extendió cuando alguien lo subió a bordo. Algo así como un alien , pero invisible; el pasajero no invitado y muy hábil, pensando en los precios a los que va el camarote principal de este hotel flotante. El caso es que el buque tiene el OK sanitario en su rumbo hacia Canarias, y para allá dirige el buque el capitán con los papeles acreditativos de las autoridades de Southampton y del condado de Hampshire, nada menos. Y ahora también de España, cuyo Gobierno estuvo a punto de producir un incidente diplomático al cerrar la frontera de Gibraltar.