El físico andaluz, que ayer inauguró la Semana de la Ciencia y la Tecnología de Galicia, dirige un equipo de científicos que investigan la vida en el universo
06 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El físico Juan Pérez Mercader (Alcalá de Guadaira, Sevilla, 1947) dirige el Centro Nacional de Astrobiología, el primer laboratorio no norteamericano asociado al Instituto de Astrobiología de la NASA. Mercader inauguró ayer, en el Club Financiero de A Coruña, el ciclo de conferencias de la Semana de la Ciencia y la Tecnología de Galicia. -Formamos un equipo interdisciplinar que investiga el origen y la evolución de la vida en el universo. -Han estudiado el río Tinto, donde las condiciones son similares al subsuelo de Marte. ¿A qué conclusiones han llegado? -Hemos descubierto que, pese a unas condiciones extremas debidas a la presencia de hierro, existe en esa zona una sorprendente biodiversidad. Y eso en un ecosistema muy parecido al de Marte. -¿Qué conexión hay entre el llamado Big Bang y el origen de la vida? -Eso es precisamente lo que buscamos, un puente entre el Big Bang, el origen del universo, y la biología. Para ello tenemos que recurrir a los conocimientos que aportan la astrofísica, la geología, la bioquímica, la ecología o el diseño de ordenadores. -Puede tener consecuencias muy importantes en el conocimiento del genoma humano y, por tanto, en el impulso de una medicina personalizada que pueda predecir las predisposiciones de un ser humano a padecer determinadas enfermedades. -¿Cree en la posibilidad de que exista vida extraterrestre? -Sí, absolutamente, porque si no fuera así no estaría haciendo lo que hago. Por el momento nuestras investigaciones se centran en Marte y Europa, la luna de Júpiter. -¿Se podrán colonizar en un futuro otros planetas o satélites? -Espero que nunca lleguemos a colonizar otros planetas, porque tengo un gran respeto al medio ambiente. Confío en que no seamos tan salvajes como para destruir el ecosistema de Marte o del satélite Europa. Necesitamos conservar esos ecosistemas puros y sin contaminación, tal y como están, porque contienen datos básicos para conocer nuestro planeta y nuestro pasado.