Crónica | Celebración del Día sin coches El corte de las calles del centro sembró el caos en las grandes urbes españolas, mientras que en Galicia se redujo el número de ciudades participantes
23 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, acudió al trabajo en metro; el de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, lo hizo en bicicleta, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón fue andando a la oficina. Por un día, dejaron el coche en el garaje, un gesto simbólico que, sin embargo, no se vio lo suficientemente secundado por el resto de los ciudadanos en la celebración del Día sin coches. España volvió a ser, un año más, el país europeo con más ciudades adheridas a la iniciativa, 237. En el conjunto de la UE, a la convocatoria estaban llamados 98 millones de personas de 697 urbes. Pero el mayor respaldo ofrecido por España al Día sin coches no se tradujo en una verdadera participación ciudadana. El tráfico, es cierto, se vio reducido en las principales urbes, pero más por la decisión de las autoridades de cortar las calles del centro que por la voluntad de los automovilistas. Esta situación provocó auténticos atascos en lugares como Madrid. Para evitar situaciones de caos circulatorio, varias ciudades gallegas decidieron este año prescindir de la celebración del Día sin Coches. Fue el caso de Ferrol, Lugo y Santiago, donde los automovilistas ya sufren atascos de forma habitual debido a las obras que se llevan a cabo en varios puntos neurálgicos cerrados al tráfico. Pontevedra, que se había adherido a la iniciativa en los últimos años, tampoco se sumó en esta ocasión, aunque en este caso porque el centro de la ciudad ya no es transitable. De este modo, la participación de las ciudades gallegas fue inferior a la de años anteriores. Sólo seis, A Coruña, Ourense, Vigo, Monforte, Vilagarcía y O Barco se apuntaron a la convocatoria. En todos los casos se cerraron varias calles del centro a los turismos y se celebraron actividades alternativas para conmemorar la efeméride. En Vigo, para fomentar el transporte público, los viajeros de la línea circular no pagaron billete, mientras que en Lugo, que no participó en el Día sin coches, el abono se rebajó a veinte céntimos. En general, la participación ciudadana en A Coruña, Ourense y Vigo fue menor que en anteriores ediciones. La jornada sin coches ha coincidido este año con un aumento espectacular de la contaminación en las principales ciudades europeas, en especial en París, a causa de la ola de calor, que disparó los niveles de ozono troposférico, un gas que se produce por la reacción entre óxidos de nitrógeno e hidrocarburos ante la presencia de la radiación solar. Francia En Francia, el Consejo Nacional del Aire acaba de revelar que varios miles de las 11.000 personas que fallecieron por la ola de calor murieron por causa directa de la polución. En Madrid, según han denunciado las principales asociaciones ecologistas, los niveles de ozono troposférico, que producen en la población, principalmente en niños y mayores, tos, irritación de los ojos, ataques asmáticos y cierre de las vías respiratorias, también se han disparado. Pese a ello, no se ha planteado ninguna medida radical para contener el tráfico. En Londres, los automovilistas que acceden al centro deben pagar peaje, medida que París estudia implantar.