Seis pontevedreses cruzarán el Atlántico a bordo de la Irmandiña emulando una travesía del siglo XVII El barco fue botado ayer en O Grove y el viaje se celebrará el año próximo
15 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La dorna es una embarcación tradicional de la ría de Arousa que se utilizó para el marisqueo y la pesca de bajura hasta la llegada del motor fueraborda. Nunca nadie se había planteado utilizar este pequeño barco para cruzar el Atlántico, hasta que un grupo de amigos aficionados a la vela tuvo el año pasado la ocurrencia de emprender esta aventura. Y la aventura ha comenzado. La dorna Irmandiña que se va a utilizar para hacer esta travesía tuvo ayer su bautizo de mar en O Grove. El barco salió por primera vez de los astilleros Garrido para efectuar la botadura y a las seis de la tarde había numeroso público esperando en el puerto. Nadie quería perderse este espectáculo. Varios dorneiros se desplazaron con sus barcos desde Cambados, Vilanova y A Illa para la ocasión y no faltó la presencia institucional de la mano del presidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán, y el alcalde de O Grove, Miguel Ángel Pérez. Sin precedentes Pero si protagonista era ayer la dorna meca, no lo fue menos la osada tripulación que en agosto del 2004 va a emprender esta peculiar singladura. Y es que no sólo es excepcional el trayecto. Lo es también la forma de navegación que se va a emplear. La travesía se va a hacer como en el siglo XVII, con el material de orientación, la alimentación y la vestimenta de hace tres siglos. Salazones, pan duro y los peces y mariscos que proporcione la pesca diaria serán el sustento de la tripulación durante el viaje. Estas condiciones tan precarias convierten la expedición en una aventura arriesgada dadas las características de la embarcación. Pero la presencia de un velero de apoyo, La Peregrina, y la experiencia de alguno de los tripulantes en singladuras transoceánicas hace viable esta gesta. El responsable de la navegación es Javier Babé, capitán de la Marina Mercante que ya cruzó el charco una veintena de veces. Junto a él estará un médico, un ingeniero naval, el constructor de la dorna, un ingeniero de telecomunicaciones y una ictióloga. La Irmandiña también sigue el modelo de las dornas más genuinas: la quilla de madera de roble, las cuadernas de acacia y el resto de la armazón de pino del país. Y como mandan los cánones, el palo mayor del barco se cortó en la menguante del mes de enero. Su construcción precisó diez meses de trabajo y de manos expertas. Los hermanos Garrido ya tienen experiencia en barcos tradicionales -en este astillero se construyeron el año pasado los dos galeones del club náutico de Sanxenxo- y uno de ellos, Pepe, tendrá el coraje de participar en este proyecto. La tripulación empleará el año que le queda por delante en familiarizarse con la navegación y ultimar detalles del barco. En julio del 2004 realizarán su primera salida importante para participar en los encuentros de embarcaciones tradicionales que se celebran en la Bretaña Francesa. Un mes después, tomando como reclamo la Festa do Mar de Combarro, iniciarán en la ría de Pontevedra una ruta de seis meses que le llevará a Lisboa, Sevilla, las islas Canarias, Cabo Verde y, de ahí, rumbo a América donde después de 38 días de navegación tienen previsto arribar en Puerto Rico. Inicialmente ése iba a ser su punto de destino pero a última hora decidieron ampliar el trayecto hasta Santo Domingo y Miami. Sólo falta que los vientos sean propicios.