Una oreja en la manga

SOCIEDAD

El australiano Stelarc se implantará un apéndice auditivo en un brazo para explorar los límites del cuerpo. La crítica tacha la propuesta de 'pura extravagancia'.

14 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«El cuerpo humano está obsoleto», proclama en su página web, con ínfulas mesiánicas, el artista australiano Stelarc. Y él tiene una idea para modernizarlo: implantarse una oreja en el brazo. Parece humor absurdo de los Monthy Python, pero es real. Ésta es la última audacia de un creador vanguardista que, por supuesto, camina desde hace años de la mano de la polémica. La estrambótica idea de Stelarc consiste en crear algo así como una «oreja biónica» en un laboratorio, para después colocársela en el brazo. Ésa será su obra de arte. «No se trata de impresionar. Quiero que la gente vea esta oreja añadida y especule sobre conexiones alternativas en el cuerpo. A alguna gente le puede resultar repulsivo, pero ésa no es la intención», se defiende. Como suele ocurrir con los trabajos de este tipo, un sector de la crítica ya se ha puesto manos a la obra a despedazar la propuesta de Stelarc. No hay más que escuchar la puya que lanza David Lee, editor de la revista de arte Jackdaw: «No va a explorar nada artístico. Sólo va a poner una oreja en su brazo», sentencia con precisión. Los límites del arte Propuestas de este tipo no hacen sino echar leña al fuego en un debate ya antiguo: ¿Dónde están los límites del arte en las tendencias contemporáneas? David Lee es de los que ven farsantes que se aprovechan de la apertura del concepto artístico: «Hay un área del arte moderno en la que la gente simplemente cree que puede competir para hacer las cosas más extravagantes. Esto no es arte». Lo sea o no, lo cierto es que Stelarc está dispuesto a cumplir su anuncio. Por el momento, ha conseguido el apoyo de una institución cultural y artística australiana para crear la oreja. Después, buscará algún cirujano que esté dispuesto a ejecutar la inusual operación. El primer plan de Stelarc consistía en colocarse la oreja en la cara, pero fue descartado porque podría dañar algunos nervios. El currículum de Stelarc está bien surtido de otras propuestas igualmente bizarras. En una ocasión, se comió una cápsula que, desde su estómago, emitía todo tipo de luces y ruidos. Otra vez se implantó un tercer brazo cibernético. Son formas distintas de reivindicar la «evolución» del cuerpo humano. La propuesta Idea inicial En principio, Stelarc pretendía implantarse la oreja en la cara. La oreja El apéndice auditivo será creado en un laboratorio por cirujanos, que después lo implantarán. Permanencia La oreja se quedará en el brazo de forma permanente. Y Stelarc todavía bromea: 'Siempre tendrá algo en la manga'.