La memoria del 2002 se editará sin los datos del País Vasco

Arantza Prádanos MADRID

SOCIEDAD

27 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La memoria sobre consumo de sustancias adictivas en España correspondiente al año 2002, que el Plan Nacional sobre Drogas hará público en breve, no incluirá datos referidos al País Vasco, según confirmó ayer Gonzalo Robles, quien señaló que a pesar de los reiterados requerimientos, el Gobierno vasco no había facilitado la información solicitada. «Es una mala noticia» que -arguyó- perjudica la homogeneidad de los registros estadísticos de todo el territorio. La diputada socialista Carmen Romero señaló que lo ocurrido con el País Vasco demuestra el «fracaso» en la coordinación de las políticas que son competencia de Gonzalo Robles. Romero añadió que la información sobre drogas «es absolutamente oscura e insuficiente» y la que se suministra «no es fiable, porque no está actualizada». Las solicitudes de tratamiento para superar la adicción a la cocaína se han multiplicado casi por cuatro en España en los últimos años. Desde 1996 hasta el 2001, con los últimos datos oficiales conocidos, han pasado del 9'1% al 34% del total de casos admitidos a terapia por primera vez. Otras drogas, como las llamadas de síntesis, están aún dentro de lo que los especialistas denominan «silencio clínico» y presentan aún bajos porcentajes de tratamiento, pero su eclosión, advierten, está a punto de producirse. «Aún no han dado la cara, pero lo harán», vaticinó el delegado del Plan Nacional sobre Drogas. Gonzalo Robles adelantaba ayer en el Congreso algunos de los datos y las tendencias sobre consumo y sus efectos compilados en la Memoria de 2002 que se publicará en breve. Dar la cara El salto espectacular en la demanda de tratamientos a cocainómanos se corresponde fielmente, a juicio de Robles, con la evolución alcista de su consumo. Actualmente son el principal grupo en solicitudes de tratamiento. Como antes lo hiciera la heroína, hoy en regresión, la cocaína «ha dado la cara». Después de un «silencio clínico» de entre 4 y 7 años, según el tipo de sustancia, todas las drogas acaban mostrando su impacto en el sistema sanitario; mayor si los consumos han crecido en los años precedentes, caso de la coca, o a la baja si descienden, como en la heroína. Según los datos del Plan Nacional sobre Drogas, en total hay 160.000 españoles en terapia para luchar contra su dependencia. Un 14% de las peticiones de tratamiento corresponden a consumidores de cannabis y derivados, lo que desmiente -según aprecia el delegado- a quienes defienden la inocuidad y bajo poder adictivo del porro. «El aumento de su consumo se traduce también en problemas asistenciales», insistió.