Balonazos y policías

La Voz

SOCIEDAD

No está mal el balón, que por la perspectiva parece casi tan grande como el estadio. Pero lo que de verdad es grande es la epidemia de la neumonía en China que, entre otras cosas, ha obligado a suspender el mundial de fútbol femenino que se iba a celebrar allí. Lo cierto es que hay una cierta psicosis con el asunto. Tanto, que ver a un oriental estornudando por la calle se ha convertido en una imagen ciertamente inquietante. Para nosotros y para ellos, que los dispositivos de seguridad en todo el mundo se han disparado de tal forma que un estornudo en un momento inoportuno te puede suponer una cuarentena si tienes los ojos rasgados. Pero ya saben, más vale prevenir que curar. Y, por lo que a mi respecta, que se suspenda un mundial de fútbol, no es precisamente una mala noticia. Los problemas de Maradona Y hablando de fútbol, a Maradona le van a ir a la piel en cuanto salga de Cuba y vuelva a Argentina. Esta vez no es un problema de drogas sino de asistencia familiar. Ocurre que el Pibe tiene una hija fuera del matrimonio, o eso ha considerado una juez ya que el futbolista nunca aceptó hacerse la prueba de ADN, aunque eso no le liberó de una sentencia que le obliga a pagar una pensión alimenticia. Como ya se imaginan, Maradona se hizo el loco, así que ahora, si es que vuelve a su país, una de las primeras cosas que tendrá que hacer será explicar qué pasa con esa pensión que no paga. Al Pibe le crecen los enanos, porque se ha echado en Cuba una novia de 20 años que ha generado, claro, un proceso de divorcio con su esposa, Claudia , con la que tiene dos hijas. No sé como estará el patrimonio de Maradona, pero sus devaneos amorosos prometen arreglárselo. El «boy» era un policía ¿Han participado alguna vez en una fiesta con un boy ? Si no lo han hecho, no saben lo que se pierden. Son realmente divertidas y tal vez puedan comprobar aspectos desconocidos en algunas de sus amigas y, por qué no, en ustedes mismas. Para que vean hasta dónde llegan estos desmadres les cuento un caso que ocurrió en Israel. El otro día, en una de esas fiestas que estaban celebrando unas señoras en Jerusalén, sonó el timbre y, tras la puerta, apareció un señor vestido de policía. En medio de jolgorio, las señoras lo metieron dentro sin contemplaciones y, a pesar de la cara de pasmo del hombre y de haber mostrado una placa policial con una apariencia muy real, comenzaron a sobarlo y a desnudarlo. Cuando ya le habían quitado la camisa y comenzaban por los zapatos, apareció un segundo policía que pudo imponerse en medio de la fiesta y librar a su compañero del acoso. Porque el primer agente no era el stripper que esperaban en la fiesta, sino un policía de tomo y lomo que venía a interesarse por el follón que estaban armando en la fiesta y que había provocado una denuncia a la policía. Pero, claro, en la juerga habían reclamado a una empresa especializada que les enviaran un boy vestido de policía y la casualidad hizo que llegara antes el agente verdadero que el auténtico animador. Así que ya saben, si las invitan a una despedida con boy, diviértanse, pero antes comprueben que la placa es de pega. Página en Internet: