Imagínense conduciendo por la autopista, a una velocidad por encima de la permitida y hablando por el móvil. Y de repente, en lontananza, esa familiar silueta de un coche patrulla de la Guardia Civil. Frenazo, el móvil debajo del asiento y cara de beata mientras reza, «que no me paren, que no me paren» Y, efectivamente, no nos paran. ¿Por qué? Pues porque el coche es de madera. Como el de la foto. Nos hemos librado de una multa capaz de desequilibrar nuestra economía durante meses. Pero también se nos ha metido un susto en el cuerpo que no olvidaremos fácilmente. Recuperamos el teléfono y nos justificamos ante el pobre interlocutor que hemos dejado colgado: «Ya te llamaré cuando pueda, que la cosa está muy malita». En eso consiste el truco. Los coches no generan multa, pero acongojan bastante. Así que esta idea, que ya se puso en su día en marcha en el Reino Unido, comienza ahora también en Ucrania, de donde son estos simpáticos policías, que están menos cachas de lo que parecen, porque el coche no pesa tanto. Al menos, durante un tiempo, los conductores ucranianos van a picar. Porque, no sé como estarán las multas allí, pero desde luego que yo no me arriesgaría a identificar si la silueta es de madera o de verdad. Cambio de piel Yo creo que a Naomi Campbell , lo que de verdad le hace falta, es un voluntario como el mío que, cuando se me va la olla ecológica, me pone las pilas. Porque todos recordamos a la escultural modelo posando desnuda bajo el lema «Mejor desnuda que con pieles», pero ayer, en Milán, no desfiló con el traje de Eva, sino que lo hizo con un espectacular abrigo de marta firmado por Simoneta Ravizza . También con un abrigo de piel de conejo y un chaquetón militar con cola de zorro. ¿A qué se debe ese cambio de criterio? Pues ya se lo imaginan, ¿no? 20.000 dólares (o euros) y otros 4.000 para gastos. Echen la cuenta. ¿Vale la pena cambiar de idea? Las patatas «de la libertad» Y es que, según y cómo, hay que afrontar los cambios. Ya saben que los norteamericanos están un poco mosqueados con los franceses por esa manía que les ha dado de oponerse a la guerra. Y la última novedad en ese principio de enemistad parte de un político de Florida que ha propuesto que se cambie en todo el país el nombre de las patatas fritas. En Estados Unidos se conocen como french fries (fritas francesas) y la propuesta de este hombre es que pasen a llamarse american fries (fritas americanas) o freedom fries (fritas de la libertad). La verdad es que fritos es como nos tienen a nosotros con tanta murga militar, tantos planes bélicos y tanta paranoia. A ver si ahora a Aznar le va a dar también por cambiar el nombre de la tortilla francesa y de la ensaladilla rusa, que, tal y como se está poniendo, ya casi me lo creo todo. Yo, de momento, no cambio de idea. No a la guerra. No, no y mil veces no. Athina no se casa (de momento) «Tenemos pensamientos de novios. No pensamos en matrimonios ni en hijos». No lo digo yo, lo dice Alvaro Afonso de Miranda Neto que, con ese nombre, no podía por menos que cortejar a la multimillonaria Athina Onassis . La pareja anda estos días por Sao Paulo, aprovechando el carnaval, supongo. Y allí los cazó la prensa del corazón. Por cierto, que Álvaro pidió a los fotógrafos que no les dieran mucho la murga: «Queremos huir del asedio de la prensa. No me gustaría que ella tuviese una pésima imagen de Brasil, como la tiene de España por causa de los fotógrafos». Vaya. Pues si creen que por tener tanto dinero pueden eludir el interés del público, están bastante equivocados. En fin, que disfruten del carnaval. Ellos y nosotros. Que yo tengo un modelito que va a ser la sensación. Mi trabajo me ha costado meterme dentro. Bueno, les dejo meditando. Yo me voy a darle los últimos toques al traje.