Los propietarios de los vehículos que circulen por el centro de la capital británica tendrán que pagar 7,5 euros diarios
15 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Agobiada por los coches, Londres empieza un experimento tan polémico como audaz que, si funciona, puede aliviar su problema de tráfico. Y si no, esto va a ser, señoras y señores, una pesadilla. Para entendernos, el experimento consiste en rascarse el bolsillo. Los residentes en Londres tendrán que pagar nada menos que cinco libras diarias (7,5 euros) si quieren circular por el centro. Salvo excepciones, el pago es obligatorio para todo vehículo que quiera entrar, de lunes a viernes, en una zona acotada de unos veinte kilómetros cuadrados entre las siete de la mañana y las seis y media de la tarde. Las víctimas potenciales de esta nueva tasa son los 250.000 automovilistas que conducen a diario por la zona. Con este canon, que no es aplicable los fines de semana, el ayuntamiento pretende reducir hasta un 15% los vehículos que van por el centro. Excepciones Para explicar quiénes, además de los minusválidos, están exentos de esta nueva tarifa, la prensa londinense, siempre divertida, sugiere varias alternativas: hágase usted verde (los vehículos eléctricos no pagan); conduzca una furgoneta de nueve plazas; desplácese en un escúter (o una moto) o cómprese una casa de la zona de pago (son de las más caras del mundo pero los residentes sólo apoquinan el 10% de la tasa). Hay otras alternativas, como hacerse taxista o ponerse a conducir ambulancias, coches-patrulla de la policía o camiones de bomberos. O puede (¡Dios salve a la Reina!) ingresar en el Ejército (los vehículos militares tampoco pagan). O aprender a patinar. O buscar un trabajo por la noche... Para cotizar, el ayuntamiento da facilidades. Se puede pagar por adelantado, durante las horas de penalización o, incluso, hasta las diez de la noche del, nunca mejor dicho, día de autos. Se puede pagar por carta, teléfono, fax, Internet o con un mensaje del móvil. Y, en fin, en tiendas, aparcamientos, gasolineras y hasta hospitales. Ahora bien: si el pago se hace al día siguiente, ya son diez libras (15 euros); si alguien se olvida completamente de pagar, la multa será de 120 euros. En caso de extrema morosidad, el usuario se enfrenta a castigos de proporciones casi bíblicas: el cepo o la confiscación definitiva del vehículo.