La pelea que nunca existió

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

18 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

¡Menudo combate era ése! Pelé y Paul McCartney , dos viejas glorias que, con toda seguridad, nunca se liarían a golpes. Pero ya ven lo que es la informática. Con un poco de trabajo, mis compañeros han sido capaces de convertir dos fotos tomadas a miles de kilómetros de distancia en una trifulca entre mitos. La verdad es que no sé yo quién se llevaría el gato el agua. Pelé, que con tanta disfunción eréctil no debe estar en su mejor momento y el bueno de sir Paul, al que imagino agotado por su gira mundial y por su reciente luna de miel. En realidad, ambos celebran pequeños acon- tecimientos. El ex futbolista, nuevos contratos comerciales que ha firmado en Roma y el ex beatle, el asistente un millón a su gira mundial, que apareció en la ciudad japonesa de Osaka y que, sólo por eso, se ganó un cochecito. Por cierto, que Pelé está dispuesto a sacar un disco (ese podía haber sido el motivo de la pelea que nunca existió) contando cosas de su vida y cantando las canciones que más le gustaron. Esperemos que sir Paul, en venganza, no se dedique ahora a jugar al fútbol. Magdalena pierde al novio La pelea de verdad la tuvieron la princesa Magdalena de Suecia y el que ya es su ex-novio, Eric Granath . Y cuando hablo de pelea, espero que fuera sólo dialéctica, porque el tal Granath tiene uno de esos caracteres llamados sanguíneos y ha sido procesado alguna vez por agresión, posesión de drogas y conducción ilegal. De hecho, el angelito fue condenado a pagar una indemnización a un joven al que asestó un cabezazo en una riña. Pues Granath no pagó, por lo que en su currículum figura también su presencia en la lista sueca de morosos. Como comprenderán, a los reyes de Suecia no les entusiasmaba su candidato a yerno, así que han estado presionando a la princesa para que se buscara compañías menos violentas. Y parece que lo han conseguido. Qué quieren que les diga. Yo me alegro. Además, amplía las posibilidades del príncipe Felipe. Sexo en palacio Y, ¿cuál dirían ustedes que es el mejor antídoto contra la violencia? El sexo, probablemente. Pues nada, de eso saben mucho en el palacio del príncipe Carlos donde, según las últimas revelaciones de la prensa británica, se montaban unas fiestas tremendas. Según las noticias de ayer, relatadas por ex sirvientes, cuando se iban los miembros de la familia real, el servicio se intercambiaba los trajes, corrían desnudos por palacio o metían en el recinto a sus amantes, masculinos y femeninos. De las drogas ya, ni les cuento. Sólo una frase. Pertenece al ex sirviente Liam Brooks : «Si cada uno de los lacayos dijera lo que sabe, haríamos caer de rodillas a la casa Windsor».