Más ahorro para el Gobierno y para los usuarios, y más leña al fuego de las críticas al medicamentazo portugués. El viernes, el Ejecutivo luso anunció otra medida de impacto: a partir de ahora, los farmaceúticos deberán recomendar a los clientes el uso de un medicamente genérico, más barato e igual de efectivo, cuando lleguen con una receta que no especifique lo contrario. La iniciativa pretende impulsar el uso de genéricos en el país vecino, que es uno de los estados de la UE en los que menos marcas blancas se venden. De hecho, en Portugal, suponen apenas el 1% del mercado, frente al 6% de España o el 25% del Reino Unido. El proceso ideado por el Gobierno comienza en la consulta del médico. El doctor puede recetar un medicamente genérico o no. En caso de que no lo recete, debe especificar que desea que se use la marca de siempre. Si no lo hace, el farmaceútico debe recomendar la compra del genérico -un 35% más barato- cuando la receta llegue a sus manos. Ahorro «Con esta política, el cliente pagará la mitad por los medicamentos», afirma el ministro de Sanidad, Luís Filipe Pereira. Y no sólo el usario se beneficiará. El Estado espera ahorrarse 60 millones de euros al año. Y mientras el Gobierno y los usuarios baten palmas por el cambio legal, los farmaceúticos califican la medida de «violenta» y llaman «autista» al Ejecutivo de Durao Barroso por no negociar con ellos la legislación sobre genéricos. Su malestar es grande.