El acuerdo sobre energía da paso al consenso en la Cumbre de la Tierra

La Voz COLPISA| JOHANNESBURGO

SOCIEDAD

Los delegados presentes en la Cumbre de la Tierra llegaron anoche a un acuerdo en el ámbito ministerial para la promoción de las energías renovables, asunto que bloqueaba la adopción del Plan de Acción auspiciado por la ONU, según informó un miembro de la delegación danesa, Thomas Becker. Este acuerdo estaba forzado por el fin cercano de la reunión -acaba mañana- y la presencia de los líderes mundiales excepto George Bush. En cuanto al acuerdo de ayer, prevé «aumentar sustancialmente con urgencia» el porcentaje de fuentes de energías renovables. Pero no hay ni cifras ni fechas precisas. La propuesta de las metas de energía, defendida por la Unión Europea y por los países en vías de desarrollo (G-77), chocaba con la oposición de Estados Unidos y los productores de petróleo. La UE deseaba que en el 2010, un 15% de la energía provenga de fuentes renovables, algo que no interesaba a la OPEP ni a Estados Unidos, contrario a compromisos multilaterales. Sin embargo, para las onegés y participantes en la cumbre paralela, el acuerdo no es significativo porque no pone fechas para el aumento en el uso de energías renovables ni para la eliminación de las subvenciones para las tradicionales. Chantaje antiterrorista Mientras tanto, la delegación de EE. UU. llegó a la Cumbre con el mandato claro de no dejar que la comunidad internacional condicione su política medioambiental, comercial ni de desarrollo. Y, según la prensa sudafricana, también con la orden de George Bush, ausente, de recabar apoyo formal para su política antiterrorista. The Star aseguraba ayer que los negociadores norteamericanos han presionado, al parecer con éxito, para introducir en el texto final una referencia en apoyo de su guerra contra el terrorismo mundial y un respaldo implícito de su política internacional después del 11-S. Estas maniobras darían la razón a responsables de muchas otras delegaciones nacionales y a las onegés presentes en la cumbre paralela, que han denunciado el boicot de EE. UU. a cualquier compromiso para la reducción de la pobreza.