EE. UU. afronta la expansión incontrolable del virus del Nilo

Pilar Vegas

SOCIEDAD

El brote se ha extendido a veintidós estados, ha infectado a medio millar de personas y causado la muerte a 31 -Las autoridades se limitan a fumigar los límites de los condados afectados

01 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Las autoridades de Estados Unidos han asumido que en la actualidad carecen de medios eficaces para combatir el virus del Nilo Occidental, que se transmite por la picadura de un mosquito cúlex infectado por el virus, y que durante este verano ya se ha extendido a veintidós estados y ha causado la muerte de 31 personas. Para controlar el brote, las autoridades sanitarias de Estados Unidos están realizando jornadas de fumigación con insecticida en varios estados, aunque parece que la expansión a través de las aves ya es difícil de detener. Por ello los microbiólogos creen que Estados Unidos tendrá que luchar de forma global contra esta nueva enfermedad, que incluso ha llegado a un paciente de Florida a través de una transfusión. Además de afrontar este gravísimo problema sanitario, las autoridades estadounidenses deben soportar las críticas de distintos sectores, ya que la enfermedad se detectó en 1999. Según los estudios posteriores que se realizaron, un mosquito cúlex infectado con el virus llegó a Nueva York en 1999 en un avión. Un anciano falleció aquel verano por encefalitis -una infección cerebral que supone la consecuencia más grave, mortal y fulminante del virus- y un año más tarde, durante el verano del 2000, también infectó a 62 personas, de las que siete fallecieron. Rápida extensión La expansión de la enfermedad también ha ido evolucionando a través de los años. Si en el 99 se había detectado en Nueva York, Nueva Jersey, Maryland y Connecticut, todos en la zona más norteña de la costa este, al año siguiente se localizó en todo el este, desde Massachusett hasta Virginia. El año pasado la epidemia incluyó lo que se denomina Medio Oeste y este año sólo ha dejado sin contagio, al menos por ahora, la zona más occidental del continente, desde Utah a California. No se descarta que se extienda hacia ese punto. Además, en este año el contagio se disparó. Comenzó por la zona de la Luisiana -en el sureste de los Estados Unidos- y enseguida se extendió por Texas, Alabama, Arkansas o Misisipí. Incluso llegó a la ciudad de Washington, en el norte de la coste este. Ahora ya son veintidós los estados afectados, más de medio millar los enfermos, de los que el veinte por ciento han necesitado hospitalización, y un total de 31 muertos. Por transfusión Para agravar la situación, ayer trascendió que una transfusión de sangre o un trasplante infectado puede ser la causa del contagio de un paciente de 63 años en Florida. El hombre, que se encuentra en estado crítico en el hospital Jackson Memorial, acaba de recibir un trasplante de corazón y estaba hospitalizado desde hace demasiado tiempo para haber se infectado por una picadura de mosquito. El órgano trasplantado procedía de Georgia, donde el virus ha contaminado a ocho personas, y dos murieron. Los médicos tiene que asumir ahora, junto a los microbiólogos, que el mal puede desbordarse por medio de las transfusiones en toda la zona sureste de los Estados Unidos, disparando el brote.