El verano es la época de ebullición de gran parte de las más de cuatrocientas fiestas gastronómicas gallegas El marisco y la empanada se han convertido en los reyes de estas «enchentas»
28 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.En Galicia cualquier producto comestible es susceptible de caer en la marmita gigante de la fiesta gastronómica. En esta comunidad se celebran unas cuatrocientas durante todo el año (una por día y sobran 35). Y en verano esta olla se encuentra en constante ebullición. El célebre «O que non mata, engorda» se puede llevar hasta extremos que rozan el surrealismo. El marisco y los derivados del cerdo resultarían vencedores en una hipotética competición por equipos. En verano, los sufridos habitantes del mar son los reyes, los integrantes de la particular Operación triunfo de manjares estivales. El percebe, la ostra, el mejillón, la nécora, la cigala, la langosta, la almeja... o hasta el marisco en general, homenajeado y degustado en O Grove, pero ya en otoño. La clasificación En las primeras posiciones del campeonato gallego de citas gastronómicas, la empanada, el vino, los pimientos, el pan y el queso. Todos con sus distintas variedades, claro. La empanada es el buque insignia (ya dijo en su día Arguiñano que era la gran amenaza de la pizza). Le rinden pleitesía por ello Bandeira, Allariz, O Chanto (Sarria) y Chantada, entre otros. Sin contar que casi todos los productos protagonistas de fiestas cuentan con una versión en empanada. Es lógico que tanta comida demanda una cantidad ingente de vino que lo riegue todo. Y de variedades como O Rosal, ribeiro, albariño, barrantes, de Betanzos, Amandi... Y si Galicia tiene mil ríos y cuatrocientas fiestas gastrómicas, son incontables los tipos de pan, pimientos y quesos homenajeados. En las fiestas carnívoras, la capital gallega es Moraña. Este ayuntamiento bien podría confundirse con la estampa final de los cómics de Astérix y Obélix, que finalizan aventuras con cenas pantagruélicas. ¿Por qué? Sólo mencionar sus fiestas: carneiro ó espeto y porquiño á brasa. Están locos estos gallegos, que dirían los galos. Locos sí, pero con fartura .