Siamesas con vida propia

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN

SOCIEDAD

BRAD C. BOWER

Una de ellas trabajó seis años en la lavandería de un hospital en EE. UU. pero dejó el empleo para que su hermana pudiese lanzar su carrera como cantante «country».

12 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Lori y Reba (Dori como nombre artístico) llevan muy bien el ser siamesas. Estas estadounidenses sólo comparten, al igual que las guatemaltecas Teresa y María Jesús, el cráneo, pero a sus cuarenta años ni se plantean una operación que las separe: «No vivo pensando en el hecho de que soy una siamesa. No es la cosa más importante de mi vida», aseguraba Lori en una entrevista concedida a la cadena CNN. Ciertamente, Lori y Dori han asumido su condición y, a pesar de sus lógicas limitaciones físicas, han emprendido vidas diferentes. Por ejemplo, Lori estuvo trabajando durante seis años en la lavandería de un hospital en su Reading natal (Pennsylvania). Sin embargo, en 1996 dejó el empleo para que Dori pudiese emprender su sueño: ser cantante de country . «Es su meta en la vida», apunta Lori, la más parlanchina y quien dispone de mayor movilidad de las dos (Dori mide diez centímetros menos y además tiene espina bífida, por lo que usa silla de ruedas). Preguntada sobre cuál es su sueño, Lori responde sin dudar: «Mi único objetivo es casarme y tener niños, si es posible». Voluntad férrea Los que las conocen no se extrañarían si lo consiguiese, porque voluntad les sobra. Lori y Dori, miembros de una familia de ocho hermanos, se graduaron en la escuela superior y cada una realizó estudios según sus gustos. Está claro que los de Dori tienen que ver con la música y por ello piensan en trasladarse a Nashville, en Tennessee, para editar su sencillo El miedo a estar solo, una canción que dice no es autobiográfica y que ya cantó en Atlantic City, New Jersey, Japón o Alemania, aunque todavía no tiene disco. Lo que sí tiene es el total apoyo de su hermana, que baila al ritmo de la canción cuando ella la entona. Con tantos planes y cosas por hacer, no es extraño que la pareja no piense en la muerte. Saben que los siameses suelen morir jóvenes, pero incluso en ese aspecto son optimistas: nunca le han preguntado a su médico cuánto tiempo podrán vivir, pero sí le han dicho que, cuando una muera, intente salvar a la otra, algo que jamás se ha conseguido hasta ahora. Ellas tal vez sean las primeras en lograrlo porque tienen claro su futuro: «No voy a pedirle a mi hermana que muera por mí -dice Lori- ni ella va a pedirme que muera por ella».