Un equipo de físicos sostiene que la velocidad de la luz no es constante, sino que ha disminuido desde el «big bang» La nueva hipótesis revisa la teoría de la relatividad y puede establecer un nuevo paradigma
08 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Uno de los principios más inamovibles de la física está en entredicho. Según investigaciones de un equipo de científicos publicadas en la revista Nature la velocidad de la luz no es constante, sino que se ha ralentizado desde el big bang , la gran explosión que dio origen al universo. La hipótesis hace tambalear la teoría de la relatividad formulada por Einstein en 1905, a partir de la cual se estructuró la física moderna. En realidad, el artículo que firma el físico teórico australiano Paul Davies en Nature es un compendio de las atrevidas propuestas formuladas en los últimos meses por varios astrónomos y físicos, incluido el joven portugués Joao Magueijo, obsesionados con resolver las paradojas que hasta ahora venía planteando la teoría del big bang , elaborada a partir del supuesto de la velocidad constante de la luz establecido por Einstein un poco «por los pelos». Gracias a la observación de los cuásares -objetos similares a una estrella-, los físicos han determinado que la luz no siempre recorrió el universo a la misma velocidad. Justo después de la gran explosión, esa velocidad fue infinitamente superior a los 300.000 kilómetros por segundo a la que viaja actualmente en el vacío. Las implicaciones de esta nueva teoría, que todavía necesita de más observaciones para ser definitivamente formulada, son poco claras pero inquietantes, ya que Davis considera que la hipótesis de la velocidad de la luz cambiante es sólo la primera grieta en la armadura de la teoría de la relatividad. «Si lo que estamos viendo -declaró el científico a la agencia Reuters- es el principio de un cambio de paradigmas en física como pasó hace 100 años con la teoría de relatividad y la teoría cuántica, es muy difícil saber qué tipo de razonamiento emplear». No obstante, una advertencia: «Esto no significa que echemos los libros al cubo de la basura, porque está en la naturaleza de la revolución científica que las viejas teorías se incorporen a las nuevas».