Y el héroe de A Laracha, llegó

Gabriel Rivera CARBALLO

SOCIEDAD

Miles de personas recibieron en su localidad natal al vencedor de «Gran hermano» Un descapotable de 1929 esperó a Javito en Paiosaco para conducirlo hasta las calles de su villa

27 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Diez y media de la noche. En la plaza de A Laracha comienza a proyectarse un vídeo con los mejores momentos del vencedor en Gran hermano . Mientras un cañón de luz ilumina una foto enorme del gallego que cuelga del balcón del Ayuntamiento. Miles de personas siguen atentamente el vídeo. Todo esta preparado, hay cinta para aguantar todo el tiempo necesario hasta la llegada del nuevo héroe local. A unos veinte kilómetros de allí. Está Javito de regreso al hogar. Viene por la autopista desde el aeropuerto de A Coruña. Escondido detrás de la plaza de Paiosaco le espera un coche descapotable rojo. Es un Ford A Doble Phanton del 1929 importado de Sudamérica. En él recorrerá unos minutos después las principales calles de la localidad. En ellas se agolpa la gente. El orden del día de los actos dice que primero es el paseo, después los fuegos artificiales y después el saludo desde el balcón. La gente aguarda entre ansiosa e ilusionada. A las once y cuarto aparece Javito en la plaza de Paiosaco. Apenas diez kilómetros le separan de su apoteosis. Ahora, además del coche le esperan Ania, participante en el primer Gran hermano , y su hermano Joserra, el familiar que más horas ha compartido con él desde que salió de la casa. Llega montado en un automóvil de la policía local. Lleva una camiseta roja, vaqueros y un pañuelo que le cubre la cabeza al estilo Sandokan. Recibe los aplausos de la veintena de personas que están allí aunque, en teoría se mantenía en secreto. Javito busca hablar en gallego. Lleva mucho tiempo fuera de casa. «Foron uns días duros», dice. Su aliento huele a tabaco. Todo el mundo sabe que es un fumador empedernido. Aún le espera lo mejor.