Los niños siempre llaman más de dos veces

La Voz

SOCIEDAD

22 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

: Promesas, promesas, promesas... Los políticos no hacen más que prometer en vano y hacer carantoñas ante las cámaras durante las campañas electorales y olvidarse de ellas tan pronto como se cierran las urnas. Por eso, el pequeño James Barnes-Austin es desde hoy mi héroe. El niño, que hoy tiene cinco años, tuvo su momento de gloria siendo bebé, cuando Tony Blair lo cogió en brazos para la foto durante la campaña electoral de 1997, en la que prometía, como todos, mejorar el país. Ahora Blair manda en Gran Bretaña y James reclama con toda justicia la parte que le corresponde de aquel triunfo en las urnas. Ayer, entregó en mano en el célebre número10 de Downing Street una carta dirigida a Cherie Booth, la mujer del primer ministro, en la que solicita que no se cierre su escuela como consecuencia del recorte presupuestario. Ya saben, nunca hagan promesas a los niños si no piensan cumplirlas, porque ellos siempre llaman más de dos veces. : MÁS PROMESAS. También a promesas me han inundado a mí en los últimos días mis jefes, que, como ustedes se imaginarán, son varios y muy insistentes. Y todo por el espinoso asunto de las vacaciones. Ya les había contado que este año pensaba marcharme en agosto a toda costa y estaba ya contando los días que me quedaban. Y es que, aquí donde me tienen, llevo ya más de dos años haciendo esta página día tras día, sin tomarme ni un sólo respiro. Algunos recordarán que el año pasado invertí mi descanso estival en irme a veranear a Sanxenxo y Viveiro, pero con el portátil al hombro. Pues, al final, tras un fin de semana de intensas negociaciones, hemos conseguido llegar a una entente cordiale mis jefes y yo. Seguiré en agosto al pie del cañón, como mi compañera Monse Carneiro , cuyas crónicas veraniegas podrán leer a partir del día 25. Yo volveré probablemente a Sanxenxo y a Viveiro, porque he dejado por allí un par de asuntos personales pendientes que tengo que solucionar. Y en septiembre, (y va en serio) ¡me voy al fin de vacaciones!