No era Carnaval, pero casi. Brasil vivió ayer un día semifestivo de auténtico fervor nacional, con miles de personas pendientes de un avión que surcaba los cielos para traer a casa a la seleçao. Alrededor de 150.000 ciudadanos acompañaron a sus héroes desde el aeropuerto de Brasilia hasta el Palacio de Planalto, donde fueron condecorados con la medalla de la Orden Nacional del Mérito. En sus últimos kilómetros de vuelo, cuatro cazabombarderos escoltaron al avión de la selección mientras otra escuadrilla dibujaba en el aire un mensaje de humo: «Es Penta». Y esto es sólo el principio de una gira de homenaje a lo largo y ancho de este país tan grande. Lo dicho, un verdadero carnaval. : EL AVENTURERO Y LA PRINCESA. El intrépido Kitín Muñoz ha decidido sentar cabeza. No me refiero a que haya abandonado su idea de dar la vuelta al mundo en una barquita de paja, que todavía anda en el intento. De lo que hablo es de matrimonio. Los que estén al tanto de las revistas del corazón ya se imaginan que la futura esposa es la princesa Kalina de Bulgaria, la hija hippy del ex-rey Simeón y hermana del guapísimo Kyril. La princesa y el aventurero anunciaron ayer su compromiso en el palacio real de Sofia, ciudad en la que se celebrará la boda en septiembre. : ESTRELLA MORENTE Y JAVIER CONDE, PAPÁS DE CURRO. Y del altar a la maternidad. Un trayecto que ha sido especialmente corto para la cantaora Estrella Morente y el torero Javier Conde, que han sido papás de su primer hijo siete meses después de su boda. Aunque vivirá en Granada, el niño, que se llamará Curro, es malagueño de pura cepa, ya que nació en la noche del lunes en la ciudad natal del torero y en la clínica donde vinieron al mundo él y sus hermanos. : ANTONIO MIRÓ LLEVA SU ROMANTICISMO A PARÍS. Tras un breve paréntesis de desfiles en casa, el diseñador catalán Antonio Miro ha desfilado por séptima vez en París, donde presentó sus propuestas masculinas para la primavera-verano de 2003. Allí exportó la inspiración del romanticismo centroeuropeo. Su apuesta más arriesgada fueron los complementos: zapatillas de andar por casa y suela plana para salir a la calle. Cómodo, ¿no?