Hasta el moño del Mundial

La Voz

SOCIEDAD

30 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Harta me tenía. Hasta el moño, estaba. El Mundial que gracias al cielo nos ha abandonado lo llenaba todo. Ni siquiera podía mirar las agencias de fotos para elegir la imagen del día sin tropezarme con el fútbol. Beckham y Ronaldo, Ronaldo y Beckham. Hasta soñaba con ellos. Cuando más aburrida estaba, llegó Manuel Blanco, un redactor de Economía que además de lo suyo lo sabe todo de pelos. De pelos y deporte, al menos. Y me empezó a hablar del corte de fulano, la calva de mengano y las mechas de perengano. ¡Y yo sin darme cuenta de tanta variedad! Así que he decidido transmitir los conocimientos de Manuel Blanco (unos pocos nada más, no lo duden) y repasar las cabezas mundialistas. Porque este año, y por aquello de que estaban lejos de casa, a los futbolistas se les fue la cabeza. DE ZIEGE A BECKHAM. El galardón a cabeza de Corea se lo lleva David Beckham, con el pelo más largo a los lados y cresta teñida en el centro. Todo muy fashion, no vayan a pesar. Si hasta su esposa, la ex-spice girl Victoria Adams (no le quito el apellido de soltera, no me da la gana), le mandó a su pelequero a Corea para que le arreglase el corte porque en un mes lo perdía... El de Beckham es la versión megaguay del peinado de Ziege, un alemán que llegó a Asia con un único rectángulo de pelo en la cabeza, en el centro y dividido en dos colores: rojo y negro. El caso es que hacia la mitad del Mundial el germano se peló completamente. Sin embargo, creó escuela. Como fue el caso del turco Umit Davala a quien tanto le gustó el corte de su colega, que se hizo otro igual. Más punk, pero siguiendo esa línea, se mostró Clint Mathis, un yanqui que se retocó estando en Corea. La diferencia es que, además de rubio, el suyo es un poco más largo y lo peina en punta. No hay que olvidar al japonés Kazuyuki Toda, aunque este es casi un calco a Beckham en colores cobrizos y algo más cutre, todo hay que decirlo. RONALDO, DIFFERENT. Una vez que los pelos comenzaban a caer a los lados del sillón del barbero, comenzó la locura de ver quién llegaba más lejos. Y como dice el refrán (genio y figura) la diferencia la marcó Ronaldo. Se rapó y se dejó una especie de croasán que sólo se parece al de otro deportista, el jugador de rugby Jonah Lomu, un armario ropero de Australia que, según dicen, es el mejor en lo suyo. Por último, completan este grupo de repeinados dos nigerianos: Taribo West y Augustine Okocha. El segundo lleva trencitas africanas muy bien hechas, pero el auténtico es el primero, West, con dos graciosísimos chichos de trenzas. LA NADA. Y termino con la nada. El pelo al cero. La bola de billar. La quintaesencia de la comodidad. La calvicie con pies. Claro, Pierluigi Collina, árbitro mediático, artista casi y coprotagonista en este universo balompédico. Es la antítesis de los anteriores. ¿O el complemento?