La obesidad es lo que más preocupa

La Voz

SOCIEDAD

«Sólo con la comida que se desecha en los mercados italianos se podría alimentar a 20 millones de personas al día, pero el mundo desarrollado está más pendiente de sus 300 millones de obesos», señaló un delegado africano mientras se clausuraban los trabajos. Las viejas contradicciones alcanzaron tono de contundente denuncia en las sucesivas intervenciones ante el pleno de la asamblea de la FAO, que se sucedieron desde el lunes hasta ayer en una interminable letanía de quejas y de cruce de acusaciones entre países pobres y ricos. La ausencia masiva de los líderes de los países del primer mundo fue recibida como un signo de agravio y como la prueba irrefutable de su desinterés por el problema del hambre. Desde la tribuna se levantaron muchos dedos acusadores, como el del presidente sudafricano, Thabo Mbeki, que habló directamente de la «escasa atención de las potencias mundiales por la vida humana». Polémica con los transgénicos De la declaración final, llena de buenos propósitos pero de pocas actuaciones concretas, también se desprende un punto para la polémica: los cultivos transgénicos. Los miembros de la FAO, según el documento, se «comprometen a estudiar y compartir las biotecnologías y a promover su uso responsable, con el fin de mejorar la productividad agrícola de los países en vías de desarrollo». Las ONG, reunidas en un Foro Alternativo, denunciaron las presiones realizads por Estados Unidos para forzar esta cláusula, que consideran abre de par en par las puertas al uso de organismos modificados genéticamente para uso agrícola.