Detectan maíz cancerígeno en granjas ecológicas alemanas

ENRIQUE MÜLLER BERLÍN

SOCIEDAD

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El escándalo alimentario podría afectar a otros países de la UE Alemania tiene un nuevo escándalo en la producción de alimentos animales ecológicos que puede afectar a varios países de la UE que importan maíz del este del continente. Las autoridades alemanas han confirmado que varios cientos de granjas biológicas del país utilizaron durante meses maíz contaminado con cien toneladas de nitrofen, un cancerígeno, en la comida para la cría de aves.

27 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La ministra de Agricultura y Protección al Consumidor, Renate Künast, admitió ayer en Bruselas que el escándalo podría tener una dimensión continental, porque nadie sabe si la contaminación sólo afecta al maíz ecológico. «No sabemos cómo llegó el nitrofen al alimento de animales», dijo, y recordó que la UE importa desde los países del este de Europa, donde no está prohibido el uso de este producto, decenas de toneladas de maíz al año. Peor aun, nadie sabe desde cuando los alemanes están consumiendo carne y huevos contaminados. Durante una inspección de rutina, las autoridades del Land de Baja Sajonia descubrieron en diciembre restos de nitrofen en un criadero biológico de ese estado. El hallazgo no fue comunicado a las autoridades federales y se archivó como un caso local. La catástrofe estalló el fin de semana pasado, cuando el Ministerio de Agricultura de Baja Sajonia confirmó que, al menos, unas 100 toneladas de maíz contaminado procedente de Brandeburgo habían sido distribuidas en cientos de granjas ecológicas en todo el país para ser utilizado como alimento de aves. La existencia de nitrofen en el maíz obligó a dos asociaciones de granjas biológicas a retirar sus productos (carne y huevos) del mercado alemán y despertó la sospecha de que los alimentos para recién nacidos también podrían estar contaminados con el peligroso cancerígeno. El escándalo de alimento contaminado, que se utilizó en las granjas biológicas significa un duro golpe para la ministra, Renate Künast, que defendió este tipo de producción de alimentos cuando fue designada en el cargo, en enero de 2001, en pleno escándalo de las vacas locas.