19 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.
El síndrome de la clase turista se ha convertido en un problema no sólo para los pasajeros, sino también para las compañías de aviación. En este momento, en Australia están en curso tres acciones legales iniciadas por otros tanto particulares contra las empresas KLM, British Airwais y Quantas, a las que se les acusa de no advertir sobre los peligros de la formación de trombos sanguíneos y pulmonares en vuelos de larga duración y de no tomar las medidas necesarias para impedirlos. El gabinete de abogados que lleva el caso confía en que las acciones legales particulares se conviertan en demanda colectiva a la que se sumen todos los afectados.