Una niña francesa recibió el mensaje de paz enviado por una escolar Primaria de Valdeorras En la era de la informática y las nuevas tecnologías un pequeño globo naranja relleno de helio demostró que puede ser un medio de comunicación tan rápido como el servicio de Correos. Cinco días tardó el humilde globo en llegar desde el patio de un colegio de O Barco de Valdeorras hasta tierras francesas, muy cerca de Suiza. Una odisea de más de mil kilómetros surcando montes y mares para ir de las manos de una niña ourensana a las de otra de la localidad de Vitteaux, en Bourgogne.
25 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Alexandra Portail encontró el globo en un prado cerca de su casa. Al cogerlo descubrió que llevaba una nota sobre la paz -escrita en español- y la dirección de Berta Irene Docampo Gacio, una escolar del colegio Condesa de Fenosa de O Barco. Un mensaje de buena voluntad que Alexandra no entendió. Para averiguarlo se armó de bolígrafo azul y florido papel de carta y le escribió unas letras a Berta. Ahí empezó una correspondiencia y un intercambio escolar. La carta llegó un sábado y el lunes siguiente, Berta daba la noticia en el colegio. Los profesores no daban crédito. El director recuerda que el día 30 de enero, cuando salieron al patio para celebrar el Día de la Paz con la tradicional suelta de globos, soplaba con fuerza el viento del norte. Este año la comunidad escolar decidió personalizar los globos. Cada niño soltó el suyo con su mensaje y su dirección, para averiguar hasta dónde podían llegar. El resultado desbordó las previsiones de los maestros. De los 450 globos que surcaron los aires esa tarde y se perdieron entre las nubes, sólo éste encontró destinatario dispuesto a contestar. El director cree que la mayoría se habrán ido hacia el mar y acabarían aterrizando en el Cantábrico. El más intrépido de todos alcanzó el norte de Francia.