Ahí le tienen, todo galanura a la grupa de su caballo: Cayetano Martínez de Irujo en el recinto vigués de Cotogrande donde hoy comienza un concurso hípico internacional. Siempre nos alegramos de las visitas de los famosos a Galicia. Y máxime si son en un día tan señalado como el de hoy, que no hará falta, a estas alturas, que se lo recuerde. El caso es que Cayetano vuelve a Vigo para apoyar el concursazo organizado por Manuel Fernández de Sousa Faro. Y es que esto de los concursos hípicos tiene mucho glamour. Estaría bien que Cotogrande y Casas Novas se picaran. No en traer a los mejores jinetes, sino a los mejores famosos. Y así, cada poco salíamos en el ¡Hola!
LA POCIÓN MÁGICA. ¿Nunca la desearon? No la de Asterix o, mejor dicho, la de Abracurcix, sino la del amor. Poseer el filtro con el que enamorar a la persona deseada. ¡Qué tentación! Bueno, pues qué mejor día que hoy para dar a conocer que una compañía británica acaba de crear semejante filtro. Al menos una versión salida de la pluma del propio William Shakespeare. La fórmula la desvelaba uno de los personajes de El sueño de una noche de verano y está basada, fundamentalmente, en los pensamientos. No en los que no circulan por el cerebro, sino en esas hermosas flores aterciopeladas cuyo tono va del amarillo al violeta. Los primeros en probar el filtro han sido los actores que están representando esta misma obra en Stratford-upon-Avon, la localidad donde nació el escritor inglés. De momento, que se sepa, los actores no han perdido el juicio. Pero bueno, tal vez la poción es de efectos retardados.
OLOR A CHOCOLATE. En cualquier caso, métodos más empíricos han llevado a una cadena de grandes almacenes a concluir que el olor que más excita a las mujeres inglesas es el olor a ¿rosas? ¿tigre? ¿vainilla? Pues no. El olor a chocolate. Es el resultado de una encuesta, claro. Si me hubieran preguntado a mí, no les habría contestado lo mismo, pero no importa. Lo cierto es que un bombón o un trozo de chocolate, muchas veces resulta más satisfactorio que una mala sesión de amor.
REGALITOS. Ya me voy, ya me voy. Pero antes les pido que no se olviden. No hace falta que gasten dinero. O gástenlo si pueden. Pero no dejen pasar el día. Díganlo. Es extremadamente sencillo. Háganlo con un móvil, con una carta, con un e-mail. Pero háganselo saber. Y si no se acuerdan como es, yo se lo recuerdo. Sólo dos palabras, ocho letras: te quiero.