La alternativa de Ana Botella

SOCIEDAD

CHEMA MOYA

La esposa del presidente denuncia el maltrato a las mujeres en un libro en el que no descarta ser diputada Ella se resiste a decirlo con todas las letras, pero el salto de Ana Botella a la política cada vez parece más claro. En el PP, partido en el que milita, hay dirigentes, y no es broma, que la colocan entre las aspirantes a suceder a José María Aznar como candidata. Ayer, en la presentación del libro «Mujeres», de la periodista Esther Esteban, la esposa del jefe del Gobierno demostró que se encuentra cómoda opinando y dando su visión política de cualquier tema. Y no siempre coincide con su marido.

15 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

«Te agradezco especialmente que hayas venido porque sé que te ha sido muy dífícil». La frase, dirigida a un José María Aznar que la escuchaba sentado como un espectador más, resume el contenido del libro en el que la esposa del presidente habla más y más claro que nunca: el papel de la mujer en el siglo XXI. Ana Botella está convencida de que éste será el siglo de la mujer y el de la igualdad de sexos a través de la educación. Podría también ser el de su debut político. No descarta ser diputada, aunque aclara que esto no será «mientras mi marido esté en política». Y va aún más lejos: «Cuando una mujer llegue a la Presidencia será una acción ejemplarizante». De momento, aconseja a los dirigentes el PP sobre la sucesión de su marido y les advierte que «el electorado no perdona las noches de cuchillos largos». Afirma que Rato no está «inhabilitado», aunque deja esta perla envenenada: «Gescartera es una gran estafa y aunque alguien diga que 18.000 millones es poco, a mí me parece muchísimo». Ana Botella ha dejado atrás su papel de esposa de y ahora domina el escenario y aprovecha para demostrar que piensa por sí misma. Ayer, más que presentar un libro, dio una conferencia ante el todo Madrid: ministros, altos cargos, algún socialista y toda la prensa política y del corazón. La mujer de Aznar se muestra muy crítica con la situación de la mujer hasta el punto de llegar a decir que «no hay que extrañarse de lo que pasa en Afganistán si vemos lo que ocurre aquí, en el mundo libre». Aún así, es consciente de que, al menos en España, la mujer está encontrando su lugar. «Hemos pasado del `cariño, dame dinero para unas medias` al `cielo, me he comprado un coche», dijo entre bromas para resumir la situación.