Ni eran reyes ni eran tres

EFE BARCELONA

SOCIEDAD

Un historiador italiano considera leyendas la mayor parte de las características de los Magos de Oriente Los Magos de Oriente que fueron a Belén a adorar a Jesús, no eran reyes ni eran tres, y ni siquiera viajaban en dromedario, sino que todas estas singularidades les fueron atribuidas en interpretaciones teológicas posteriores al Evangelio, según explica el historiador italiano Franco Cardini, autor del libro «Los Reyes Magos, historia y leyenda». Franco Cardini resaltó que el único evangelio que hace referencia a estos populares personajes es el de San Mateo, quien se limita a consignar que «unos magos que venían del Oriente», sin especificar cuántos, se presentaron en Jerusalén conducidos por una estrella.

02 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los historiadores consideran que con el término «mago» San Mateo se refería a astrólogos o sacerdotes persas que profesaban el mazdeísmo, la religión de Zaratustra. Así lo explica Cardini en su libro, recientemente publicado por Península bajo el título Los Reyes Magos, historia y leyenda. El evangelio de San Mateo especifica también que los magos ofrecieron al niño Jesús como presentes oro, incienso y mirra. A partir de aquí, explica Cardini, «el número de tres magos se fija bastante rápidamente» dado que «se hace una relación entre el número de regalos y el número de magos». No obstante, hasta bien entrado el siglo V, en algunos escritos seguían hablando aún de cuatro magos. Incluso hay fuentes que no descartan siquiera que fuesen doce los peregrinos de Oriente, aunque nunca se habló de una cifra en concreto hasta que se decidió que fuesen tres. Alta alcurnia El primero que convirtió en reyes a los magos de Oriente fue Tertuliano, quien descubrió en el Antiguo Testamento, concretamente en los Salmos de David, un pasaje que aseguraba que unos reyes acudirían a ver al Mesías poco después de su nacimiento. El tratamiento de reyes era mucho más aceptable para los teólogos que el de magos, que «se asociaba con nigromantes o brujos», explica Cardini. El hecho de que unos reyes rindiesen pleitesía al hijo de Dios tenía una gran acogida entre los cristianos, en tanto el pequeño hijo del carpintero se mostraba así superior a poderosos monarcas ya desde el mismo momento de su nacimiento.