Varios factores favorecen el crecimiento de esta actividad. Por un lado, el cheque asistencial, por el que la administración asume una parte del costo del servicio y la otra, la persona beneficiaria del mismo, una nueva situación que se prevé favorecerá la extensión de la prestación sobre todo en las villas y zonas más rurales. Pero también el crecimiento progresivo del número de pensionistas, por el envejecimiento de la población. Según datos oficiales del Consello Galego de Relacións Laborais, en diciembre de 2000 se contabilizaban en Galicia 181.153 nuevos pensionistas respecto a 1985, por sólo 178.100 nuevos trabajadores afiliados a la Seguridad Social en el mismo período, lo que muestra el mayor ritmo de crecimiento de los jubilados. La mayoría disfrutan de pensiones, contributivas o no; es escaso el porcentaje de las personas mayores que no perciben una paga, aunque las hay. Para atender a este creciente colectivo, las empresas reclaman sobre todo trabajadores con la titulación de auxiliar de enfermería o con cursos de formación de auxiliares de ayuda a domicilio. Esto provoca que crezca la oferta formativa específica para esta actividad, para la que en la década pasada el Libro Blanco de Delors pronosticó, con acierto como ahora se demuestra, un importante desarrollo en la UE.