El problema detectado sólo afecta a una partida concreta de consolas PS One, y «en ningún caso a las PlayStation 2», según la delegación en España de Sony Computer Electronics. En esa partida de 1.300.000 consolas, los cables de algunos accesorios que acompañan a las máquinas. Desde la oficina española de Sony aclaran que estos cables no son fabricados por la multinacional japonesa, sino que son comprados a terceras empresas. El hecho de que los plásticos de los cables contengan una elevada concentración de cadmio podría tener consecuencias negativas para el medioambiente: una vez que la consola pasa a mejor vida y se tira a la basura, un inadecuado tratamiento de los residuos plásticos podría liberar este metal pesado a la naturaleza, donde tiene el peligro de que es un contaminante duradero que puede entrar en la cadena alimenticia.