De uñas. Así recibirán hoy las principales organizaciones ecologistas el borrador de la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible presentado ayer a las autonomías, ayuntamientos y agentes sociales y económicos. Al mal ambiente que ya reina entre Jaume Matas y los grupos conservacionistas -que le han denunciado ante el Defensor del Pueblo por no convocar el Consejo Asesor del Medio Ambiente-, se une el hecho de que el plan fue objeto de un sonado desplante de estas ONG en junio, en el marco idílico de la Moncloa y con José María Aznar como anfitrión de un acto vacío de todo contenido. Ahora, como entonces, los ecologistas reprochan la afición gubernamental por las palabras rimbombantes -desarrollo sostenible, respeto medioambiental- que luego se dan de bruces con una realidad menos grata. El Plan Hidrológico Nacional o el aumento de las emisiones contaminantes son, a su juicio, los hechos que definen la gestión medioambiental del Gobierno más allá de anuncios a 25 años vista. Los conservacionistas piden menos palabras y más hechos.