De confirmarse el importante logro de ACT, éste sería sólo un avance muy preliminar hacia la futura medicina de reemplazo El rechazo de políticos e Iglesia contrasta con el escepticismo científico ante el anuncio de Advanced Cell Technologies del primer embrión humano clonado: la empresa lo vende como un «paso de gigante hacia la clonación terapéutica». Esa que promete un futuro en el que ir al médico será como ir a un taller en el que se reemplacen órganos dañados o envejecidos por otros jóvenes y sanos, cultivados a partir de células propias. En ese largo camino, los logros de ACT son calificados por algunos expertos como muy preliminares. Otros quieren más pruebas. La gran sorpresa está en el uso de una nueva técnica de clonación «éticamente limpia».
26 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La empresa ACT afirma haber logrado un milagro similar a que una virgen se quede embarazada sin intervención masculina, salvando las distancias. Doble sorpresa. De ahí el recelo de la comunidad científica, que dedicará los próximos meses a comprobar la investigación publicada ayer en el Journal of Regenerative Medicine. Si ya es significativo clonar el primer embrión humano, más sorprendente es una de las dos técnicas usadas para conseguirlo: los científicos han manipulado un óvulo para que empiece a dividirse por sí sólo, sin que lo fecunde un espermatozoide o se le añada material genético de otra célula. Autarquía sexual. Es la partenogénesis, un proceso de reproducción asexual que no es ningún milagro, sino que se da en la naturaleza en contadas especies. En insectos sociales, como hormigas y abejas, los huevos no fecundados dan lugar a los zánganos, mientras que los que reciben aportación masculina se convierten en trabajadoras o reinas. De manera artificial, el proceso se ha forzado para producir embriones en mamíferos como conejos y ratones. Pero con seres humanos todavía no se ha logrado ningún éxito. Menos problemas éticos. La gran ventaja de usar esa técnica para clonar embriones es que éstos nunca podrían llegar a convertirse en bebés, ya que no cuentan con genes masculinos necesarios para completar el proceso. Por tanto, los científicos de ACT esperan que esta vía tenga menos objeciones éticas: «al destruir uno de esos embriones no se cortaría un proyecto de vida humana». Y además, la técnica nunca podría servir para clonar seres humanos enteros. Técnica muy femenina. Otra ventaja de la partenogénesis es que habría una menor probabilidad de rechazo de los tejidos generados a partir de las células madre del embrión. Tendrían el mismo material genético que la paciente. Pero en principio, la técnica sólo se podría aplicar a la dueña de los óvulos. Para poder trasladar el proceso a hombres, habría que realizar la carambola previa de crear un óvulo masculino, introduciendo dos núcleos de espermatozoides en un óvulo previamente vaciado. Primerísima piedra. Con la partenogénesis, ACT afirma haber logrado mejores resultados que con la clonación convencional, estilo oveja Dolly. Ésta presenta la ventaja de que puede aplicarse a pacientes de ambos sexos, pero da lugar a embriones que son seres humanos en potencia y pueden usarse con fines terapéuticos o para crear humanos clónicos. Resultados modestos. En cualquier caso, el anunciado como «paso de gigante en la clonación terapéutica» ha supuesto unos logros más que discretos, si se mira hacia el objetivo final. Algunos expertos hablan de fracaso, por el hecho de que ACT no ha conseguido aislar células madre de los embriones clonados, que pararon antes de tiempo su demasiado lenta división. Los investigadores de esta empresa responden: «Hemos aprotado la primera prueba de que las células humanas pueden reprogramarse para suministrar tejidos y órganos para trasplantes».