16 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.
En teoría, las pretensiones del médico italiano son factibles tras el dictamen judicial del jueves. En la práctica, la situación es más compleja, ya que nadie cree que una clínica británica se preste a llevar a cabo las pruebas de Antinori, ya que el centro médico que colabore con él perderá la licencia para conducir otros tratamientos de fertilidad. Además, a principio de este mes la Autoridad para la Fertilidad Humana impedía a Antinori trabajar en el Reino Unido. Fue amenazado con una multa o incluso la cárcel si intentaba llevar a cabo sus experimentos en el país.