El mayor laboratorio europeo de microalgas se abre a los escolares

L.C. SAAVEDRA VIGO

SOCIEDAD

ROBERTO OTERO

Un grupo de alumnos de primaria de un colegio vigués visita el Instituto Español de Oceanografía Los escolares dieron ayer un paso más por el infinito camino de la ciencia. Veintidós alumnos -de entre 11 y 12 años- de sexto de Primaria del colegio Ría de Vigo realizaron una visita guiada al centro costero del Instituto Español de Oceanografía, donde pudieron descubrir el mayor laboratorio europeo de microalgas tóxicas, protagonistas de las denominadas mareas rojas, un fenómeno habitual en las costas gallegas. Los microscopios y la exposición de especies marinas en formol fueron dos de sus objetos preferidos.

13 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

De fondo, conversaciones furtivas sobre las diferentes prestaciones de las vídeoconsolas Play Station 2 y Game Boy. En el centro de atención, las explicaciones que daba el director del Instituto Español de Oceanografía en Vigo, Alberto González-Garcés, sobre la actividades del IEO. La mayoría de los escolares se quedaron con la sensación de lo obediente que debe ser la ciencia marina como herramienta para preservar los caladeros y mantener los puestos de trabajo. «Aquí queremos saber -decía González-Garcés- todo lo relacionado con las especies, para ofrecer a los pescadores una completa información». Con algunos de estos alumnos ya malogrados para la ciencia, quizá en otros habrá nacido la vocación de biólogo marino u oceanógrafo. Los 22 del colegio Ría de Vigo preguntaban atinadamente sobre las microalgas tóxicas: «¿Qué es eso que tiene forma de dentadura? ¿Y esa que parece una hamburguesa?». Eran fotografías de microscopio electrónico de los ejemplares de fitoplancton que provocan las conocidas mareas rojas. El IEO de Vigo es una referencia mundial en este campo, reconocida oficialmente por la Unesco. Ajenos a esta distinción, los niños pronto se familiarizaron con las instalaciones. Demasiado. Alguno se marcó su propio camino de la ciencia, y a la media hora hubo ya que hacer recuento del grupo. Todos aprovecharon el tiempo. Pero que no les pregunten los nombres en latín de esos bichitos.