Un meteoro de casi diez toneladas explota en pedazos sobre Galicia

M. CHEDA SANTIAGO

SOCIEDAD

El Observatorio Astronómico de Santiago advierte de que pueden aparecer trozos de la roca en tierra firme Cruzó Galicia de Norte a Sur en la madrugada del domingo. Lo vieron en Nigrán y también en Muxía. Dejaba en el cielo una estela de luz, entre naranja y amarillenta. Se desplazaba lento. Sostiene el director del Observatorio Astronómico de la Universidade de Santiago, José Ángel Docobo, que era un bólido, un meteoro de entre cinco y diez toneladas, las que pesan ocho turismos.

17 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Antes de estallar tenía el aspecto de una bola de fuego que va dejando estela. Pasó sobre Galicia de Norte a Sur. Lo vieron en Carballo; lo vieron en Vigo. Desde Santiago, el director del Observatorio Astronómico, José Ángel Docobo, le pone nombre: «Es un bólido, una roca, un meteoro grande y que brilla mucho; un fenómeno poco usual». Otros colegas de profesión consultados por La Voz entienden que esta hipótesis es la correcta. Con un peso estimado de entre cinco y diez toneladas, el objeto pétreo salvó la troposfera, la primera capa de la atmósfera, sobre las 5.30 horas del domingo. Perdió masa, pero no tanta como para hurtarle el espectáculo a cientos de gallegos. Luego atravesó, lento, el cielo de la comunidad hasta que estalló en unos diez pedazos. Se fue apagando. Y se apagó. Pero antes pudo apreciarse desde cualquier localidad de Galicia al menos durante medio minuto. El 14 de junio de 1996, otro bólido había pasado por aquí, pero su viaje entonces apenas duró catorce segundos. Docobo no descarta que aparezcan pedazos de esta roca sobre tierra firme. «Entró en combustión muy tarde y pesaba mucho -arguye-, así que podrían encontrarse trozos de hasta medio kilo». En Yucón (Canadá), un hombre se topó el 18 de enero de 2000 con un pequeño meteorito resto de una roca que antes de entrar en la atmósfera pesaba cincuenta toneladas. Otras tres hipótesis El astrónomo del Planetario de A Coruña Juan Carlos Medal suscribe la hipótesis de Docobo, pero no desdeña otras tres: «Podría haber sido la Estación Espacial Internacional, a su paso sobre nosotros; o Venus -se refiere al planeta más brillante-; o los satélites de la flota de Iridium, cuyas antenas de telecomunicaciones reflejan los rayos del Sol».