La mafia macedonia «exporta» cada año unas 2.000 prostitutas

FÉLIX SORIA A CORUÑA

SOCIEDAD

En el último decenio los proxenetas balcánicos han enviado a Occidente a unas 25.000 mujeres de etnia eslava Investigaciones realizadas por servicios de información de Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Italia y de la OTAN cifran entre 1.500 y 2.000 las eslavas que habitualmente ejercen la prostitución -casi siempre bajo amenaza- en Macedonia. Las mujeres proceden de los países del Este europeo, recalan provisionalmente en los Balcanes y posteriormente son vendidas a organizaciones de proxenetas que operan en distintos países de Occidente, incluida España.

22 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El más importante traficante de mujeres de la zona es Bojko Dilaler, un macedonio de etnia kosovar y albanófono al que los servicios de inteligencia occidentales califican de simpatizante de la UCK, la guerrilla independentista kosovar. Dilaler opera desde la localidad de Velezde, en el suroeste de Macedonia, a tiro de piedra de la frontera con Albania. Velezde parece un municipio independiente, según las mismas fuentes. La Administración macedonia ha reconocido en varias ocasiones que las autoridades locales (incluida la policía) son a diario amenazadas y acosadas. Dilaler ha llegado a impedir la entrada en la villa a determinados extranjeros, sobre todo a periodistas. Lo que constituye toda una demostración de poder, pues desde que estalló el conflicto serbio-kosovar la zona es frecuentada por las tropas de interposición de la OTAN y por ciudadanos occidentales que trabajan para la ONU, la Unión Europea (UE) u organizaciones no gubernamentales (ONG). Fronteras permeables La estratégica ubicación de Macedonia -que tiene fronteras con Yugoslavia, Albania, Bulgaria y la comunitaria Grecia-, unido a la descomposición social derivada de los conflictos balcánicos, más la debilidad de la Administración han convertido el país en cabeza de puente para narcotransportistas -en su mayoría relacionados con la mafia turca- y traficantes de mujeres eslavas, que acaban empleadas en prostíbulos de la UE. En Macedonia, donde no suelen trabajar más de seis meses, ganan unas 6.000 pesetas por servicio. Más del 50% de esos ingresos han consolidado el poderío de los dilaler.