Pablo Rodríguez no es la primera vez que obtiene el premio nacional Félix Rodríguez de la Fuente. Primero lo ganó por un trabajo realizado con sus alumnos y luego, a título personal, como profesor. Con el dinero de este último galardón, fue comprando parcelas del bosque de Ridimoas, antaño degradado, con el fin de conservarlo, restaurarlo y realizar tareas de educación ambiental. Desde 1989, la asociación del mismo nombre ha adquirido 63 parcelas, lo que supone un total de 130.242 metros cuadrados de bosque. Y este esfuerzo es el que se ha vuelto a reconocer, sólo que esta vez se ha distinguido a la ONG que preside Pablo Rodríguez. En el apartado dirigido a escolares, el máximo galardón recayó en seis alumnas del colegio Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real, mientras que los escolares del centro de Somascos, en el municipio pontevedrés de A Guardia, obtuvieron un accésit.