A pesar de que el título ha sido un acierto -en algunos países se respeta el inglés-, convendrá recordar al verdadero «The Big Brother», en la realidad ya muy posterior a 1984, menos brutal pero infinitamente más sutil e infalible que el de la profecía orwelliana. «(...) Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro, era captado por la telepantalla. Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído... ... Por alguna razón la telepantalla del cuarto de estar se encontraba en una posición insólita... había una alcoba que apenas tenía fondo, en la que se había instalado ahora Winston... Sentado en aquel hueco y situándose lo más dentro posible, Winston podía mantenerse fuera del alcance de la telepantalla en cuanto a la visualidad (...) (...) Desde luego, tenía que haber algún mensaje en ese papel. Estuvo tentado de entrar en uno de los «waters» y leerlo allí. Pero eso habría sido una locura. En ningún sitio vigilaban las telepantallas con más interés que en los retretes (...) Neolengua (...) -La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura... En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra sólo por que sea lo contrario de otra... Toda palabra contiene su contraria. Si tienes una palabra como bueno, ¿qué necesidad hay de la contraria, malo? Nobueno... sirve mejor todavía... Por otra parte, si quieres un reforzamiento de la palabra bueno... plusbueno basta para decir lo que es mejor que lo simplemente bueno y dobleplusbueno sirve perfectamente para acentuar el grado de bondad (...)»