RAÚL ROMAR PERFIL
09 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Nadie en el mundo de la ciencia pone en duda los conocimientos del doctor italiano Severino Antinori. Nacido en Roma hace 55 años, Antinori ha sabido ganarse con su trabajo el reconocimiento de sus colegas. Muy pocos en la comunidad científica dudan del prestigio de este ginecólogo, ganado en una larga carrera que alcanzó su punto culminante cuando consiguió que una mujer de 62 años, Rosana della Corte, pudiera tener un hijo después de seis intentos fallidos por reproducción asistida y un aborto. Sólo él fue capaz de darle el hijo que deseaba. Y es que Antinori no es ningún iluminado, más bien es un investigador serio y riguroso que se ha empeñado en conseguir que la ciencia logre lo que la naturaleza no puede otorgar. De ahí su empeño en recurrir a la clonación para que las parejas infértiles puedan tener hijos. Antinori mencionó su intención e recurrir a esta técnica en 1988, pero nadie le hizo caso. No fue hasta hace unas semanas, cuando recabó en Nueva York el apoyo de la comunidad científica internacional para conseguir su objetivo, cuando se le empezó a tener en cuenta. Y ayer se demostró que no iba de farol. En su proyecto ha embarcado ahora al israelí Alí Ben Abraham y al estadounidense Panayiotis Zavos, ambos con una amplia y contrastada experiencia en medicina reproductiva.