La envidia de los varones

La Voz

SOCIEDAD

La presencia masiva de las mujeres se demuestra en el hecho de que sólo en cuatro restaurantes de la villa había 1.300 reservas. La pregunta clave es qué será de los hombres sin las capitanas. Difícil lo tienen, reconocen ellos mismos. Como se dice vulgarmente deberán «buscarse la vida» conformándose con cenar en solitario en sus casas o hacerlo en un restaurante de las afueras o de otro municipio. También los hay que deben hacer de niñera ese día y representar por unas horas el papel de dulce mamá. En cualquier caso, la costumbre facilita las cosas. La envidia rodea también a una fecha tan señalada en el carnaval de Verín y los varones quieren envalentonarse en el Xoves de Compadres, pero la afluencia, dicen ellas, es minoritaria. Es más, el hecho de que Verín se convierte en el centro del carnaval de España, tal y como asegura el escritor Xosé Carlos Caneiro -pregonero en esta edición-, se refleja en la elección de esta noche para leer el pregón. Las comadres reciben a medianoche la comitiva del entroido y es entonces cuando se reúnen con los varones, portando velas y antorchas, antes del pregón.