Hoy se cumplen dos décadas del primer trasplante de riñón que se realizó en Galicia El 17 de enero de 1981, en el Hospital Juan Canalejo se preparó un despliegue especial, sin precedentes. Se iba a realizar el primer trasplante de un órgano en la historia de Galicia. Era un riñón. Un padre de Ferrolterra se lo cedía en vida a su hijo de 24 años, que se encontraba en programa de diálisis. Fue la primera piedra del programa de trasplantes que hoy ha convertido a Galicia en una referencia mundial en esta disciplina. De los cinco trasplantes hechos en 1981 se ha pasado a los 134 del año pasado en toda Galicia.
17 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque los médicos no se acuerdan de la fecha exacta, sí recuerdan que era un sábado. También recuerdan que tomaron unas medidas de precaución que hoy les suenan desproporcionadas. «Incluso se bloqueó un ascensor para que nadie se cruzara con el paciente», recuerda Juan Oliver, entonces jefe de Nefrología del complejo hospitalario y responsable de la operación. La expectación era absoluta. El doctor Oliver también había elegido al paciente, el joven Andrés López Pita, un ferrolano en programa de diálisis cuyas características eran un respaldo para el éxito de la intervención. «Lo que más temíamos era a un rechazo agudo», dice, pero lo evitaron al ser el donante su padre, un obrero de Astano -como aparecería al día siguiente en la prensa- que cedía uno de sus riñones. Coordinación Mientras el cirujano jefe del servicio de Urología, Marcelino González Martín, extraía un riñón, el doctor José García Buitrón preparaba a Andrés para recibirlo. Después, González se encargó del implante. Todo el equipo había presenciado otras intervenciones en Madrid o Valdecilla (Santander). E incluso habían realizado en el 80 un autoimplante. Todos recuerdan la satisfacción que sintieron al ver que el órgano comenzaba a funcionar, «aunque tardamos unas seis horas, algo impensable hoy», recuerda entre risas José García Buitrón, hoy jefe del programa de transplantes del hospital Juan Canalejo. Andrés recibió catorce años más tarde un segundo riñon, necesario a causa de su enfermedad, y vivió hasta mediados de los noventa gracias al primer transplante de Galicia.