El Atlántico permite hacer amigos

MAICA SIMÓN Corresponsal CEE.

SOCIEDAD

Marineros de Muxía recibien contestación desde Ohio a una carta que lanzaron al mar hace más de dos años El día 24 de junio de 1998 la tripulación del «Farelo», la tripulación de un pesquero de Muxía, arrojó al mar una botella con un mensaje dentro. A cien millas de A Coruña, envueltos en un temporal, a los marineros se les ocurrió la idea de enviar un peculiar escrito vía marítima. Cuando ya tenían olvidada la aventura, el pasado día 12 el patrón de la embarcación, José Castro Sambade, recibió con sorpresa en su domicilio una carta de Ohio contestando a la misiva.

17 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

«Le estoy escribiendo porque quiero decirle que su carta ha estado encontrada». Éste es un fragmento de la carta recibida por el patrón del Farelo hace pocos días. La firmante es Barbara Sierp, profesora de castellano en Ohio. La botella cruzó el océano y fue a parar a la isla de San Salvador, en las Bahamas. Allí, en una playa, la encontró Tom Buckner, que pasaba sus vacaciones en las islas acompañado de su padre, profesor de la Universidad de Youngstown. El caso es que llevaron la carta a la maestra de castellano, Barbara Sierp, que se encargó de traducirla y contestarla. Contenido Por el contenido del escrito de contestación que enviaron desde los Estados Unidos, cabe suponer que el revuelo que se montó en la universidad fue considerable. «Por favor, espero que usted responda a esta carta. Yo, Tom Buckner y todos mis estudiantes, estamos muy interesados», escribe Barbara Sierp. El mensaje que los tripulantes del Farelo mandaron vía marítima no tiene desperdicio. En un texto manuscrito relatan que se encuentran rodeados por un fuerte temporal. Hasta ahí parece normal. Pero la cosa se sube de tono cuando aseguran: «Estando rodeados de depredadores por proa, popa, babor y estribor. Con la tripulación en guardia y lanzando bengalas a los susodichos depredadores». Para los protagonistas de la historia, todo comenzó como una broma, pero ha acabado siendo un modo de hacer amigos al otro lado del charco.