«Queimada» sexual en Cervo

REDACCIÓN VIVEIRO

SOCIEDAD

PEPA LOSADA

Los actores interpretaron la crueldad de una violación y relaciones heterosexuales y lésbicas El brutal realismo de alguna de las escenas de la vigésimo segunda Queimada de Cervo caló en los espectadores como una terrible provocación, a la que respondieron con gritos de pánico y humor. El terror y la risa se funden en esta representación, en la que el Mal, personificado en el Bruxo, que protagoniza el esconxuro final, acaba venciendo y arrastrándoles al infierno.

20 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Varias parejas de actores, vecinos del municipio, subieron a los cuatro escenarios dispuestos en la praza do Souto y, movidos por una especie de arrebato lujurioso y destructivo, representaron violaciones y practicaron coitos heterosexuales y lésbicos, ante un público extrañado que se asía a los asientos, presa del pánico, por una situación bestial e hilarante. Nada de lo que ocurrió la noche del sábado en Cervo respondía a la racionalidad, salvo, tal vez, el espíritu de denuncia que oculta el guión de la Queimada, el teatro del Mal, que acaba sometiendo a un pueblo indefenso, ignorante y cautivo. Los siervos del Maligno son campesinos desesperados que se resignan a su negro destino, impuesto por la nobleza terrateniente y caciquil. Esta orgía provocadora y dañina es la respuesta a la miseria, de la que huyen los labradores. La ficción culminó con una deliciosa y real queimada.