Dieta por los refugiados

C. C. MONFORTE

SOCIEDAD

Una ONG de Chantada logra ayudas tras amenazar con una huelga de hambre Un par de horas de encierro fueron suficientes. Anxo Moure logró del Ayuntamiento de Chantada la subvención que pretendía para su asociación de solidaridad con el Sahara tras irrumpir en la casa consistorial y amenazar con atrincherarse en el salón de plenos en huelga de hambre indefinida. Moure mantuvo el ayuno todo el día en solidaridad con todos los refugiados del planeta.

03 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La Asociación Chantadina de Solidariedade co Sahara corría por momentos de apuro económico. Los actos programados en los últimos meses por este colectivo necesitaban de un respaldo económico que el Ayuntamiento se resistía a asumir. Tan acuciante era la situación que Anxo Moure, uno de los responsables del grupo, decidió tomar medidas drásticas. Moure se presentó en el Ayuntamiento a las doce del mediodía. Pertrechado con un saco de dormir, llevaba a dieta única de té desde las tres de la tarde del domingo. Protestaba, según explicó el mismo a los sorprendidos funcionarios y a los integrantes del equipo de gobierno que se encontró a su paso, por la situación de los habitantes de todos los campos de refugiados del planeta. Por eso y por la falta de apoyo del ayuntamiento a su asociación. Preocupación «Ó principio non me fixeron moito caso», dice Anxo Moure. La indiferencia se tornó en preocupación en cuanto el huelguista llenó de carteles de protesta el salón de plenos y tomó posesión de su saco de dormir. La preocupación dio paso a la alarma cuando aparecieron un médico y un ATS para comprobar su estado físico. Apenas dos horas después de iniciado el encierro, Moure regresó a su casa ya con promesas firmes. «Na comisión de goberno da próxima semana aprobarán as subvencións», señaló. La asociación local de apoyo al Sahara ya se había quejado públicamente la semana pasada de la falta de apoyo del Ayuntamiento. Sus portavoces se veían acuciados por unas deudas difícilmente soportables porque, dijeron, los responsables municipales no habían respetado su compromiso de pagarles 365.000 pesetas para un camión de ayuda humanitaria y para las vacaciones de tres niños saharauis. Anxo Moure ha aprendido algo. Cree haber dado en el clavo en su empeño por lograr que los políticos «non nos tomen por tontos». Logrado su objetivo, el representante de Achass mantuvo la huelga de hambre hasta las nueve de la tarde de ayer. Completó asi treinta horas de ayuno de denuncia de las condiciones en las que viven los refugiados en todos los campos de desplazados repartidos por todo el mundo.