Las centrales térmicas gallegas sustituirán el lignito por la hulla

R. R. A CORUÑA

SOCIEDAD

Las compañías eléctricas adaptan sus instalaciones a la nueva normativa de la UE sobre reducción de gases La nueva directiva de la Unión Europea que limita las emisiones de las centrales térmicas y que obligará a cerrrar o reconvertir al menos una docena de centrales térmicas en España apenas tendrá repercusiones en Galicia. Tanto la planta de Endesa, en As Pontes, como la de Unión Fenosa, en Meirama, ya tenían previsto adaptar sus instalaciones, en buena parte debido al agotamiento de los yacimientos de lignito utilizados para la producción eléctrica. En ambos casos, este combustible será sustituido por hulla natural, menos contaminante, y que, a juicio de las dos compañías, garantizará el cumplimiento de la ley.

23 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La nueva directiva europea, acordada el pasado jueves por los ministros de medio ambiente de la Unión Europea, a cerrar o renovar las centrales térmicas antes del 2008. En España, según avanzó el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, funcionan 57 plantas de estas características, aunque, en principio, la medida sólo se aplicaría a una docena, las más antiguas. Antonio Petit, responsable de comunicación de Unesa, la patronal del sector eléctrico, precisó, sin embargo, que el texto no concreta qué centrales se tendrán que cerrar. «Es algo que todavía no se ha estudiado en detalle _indicó_, porque la directiva todavía no ha entrado en vigor y porque existe un amplio plazo de ocho años para adaptarse, en los que se podrá ver qué centrales son las que hay que clausurar». Coste Unesa confirmó, tal y como había avanzado Jaume Matas el jueves, que la reconversión o sustitución de las plantas más antiguas costará unos 260.000 millones de pesetas, cantidad que coincide con las previsiones consignadas por las compañías en sus planes. Petit también restó importancia a los efectos que la norma europea tendrá sobre las empresas eléctricas, ya que «para nosotros no ha constituido ninguna sorpresa, no es algo que nos haya venido de golpe a porrazo, sino que las empresas ya lo sabían y ya están adaptando sus instalaciones». En este proceso se encuentran, precisamente, las centrales térmicas de As Pontes y Meirama, que cambiarán el combustible de lignito por el de hulla natural.